Enviado el jueves, 14 de febrero de 2008 8:18
Le he dado vueltas durante un rato, buscando un término equivalente en castellano, una palabra o una paráfrasis que la describa, quizás mezcla, miscelánea o mixtura, a partir del amasamiento de un conjunto de datos, crudos o preparados previamente. Pero aún así, he optado por utilizar el término anglosajón de
mash up, tan extendido ya, y que ha irrumpido con fuerza, y que dibuja buena parte del futuro de la edición profesional y científica.

Existen ya revistas científicas, por llamarlas de alguna manera, que no son ni las tradicionales revistas donde el artículo cerrado y sancionado por la comunidad da la medida de su excelencia, ni tampoco archivos más o menos informales de preprints donde los científicos discuten la idoneidad o no de las interpretaciones que hayan podido realizar en torno a un tema de su disciplina, como
arXiv.org. Existen, digo, revistas como el
The Overlay Journal Infrestructure for Meteorological Sciences (OJIMS) que consiste en la agregación de series de datos crudos (raw data) para la construcción de bases de datos y repositorios cuya escala sirva para el desarrollo de investigaciones posteriores más enjundiosas. Es decir, no es tan importante el resultado como la adición de datos que puedan servir para obtener resultados posteriores.
En edición está ocurriendo lo mismo:
LibreDigital no es otra cosa que una base de datos, un almacén o un repositorio donde los contenidos de diversos editores son licenciados para ser reexplotados mediante técnicas de
mash up, que comprenden el marcado de los contenidos, su explotación semántica, el desarrollo de buscadores capaces de poner de manifiesto relaciones quizás inusitadas, etc. La obra cerrada y concluida, como tal, adquiere sentido en un nuevo entorno en el que lo que importa no es su cerrazón sino su imbricación en una red relaciones expandida que arroje nuevos datos y significados.
Un agregador inteligente necesita de los editores y un editor consciente necesita, cada vez más, de los agregadores.