No sé lo que costará una coliflor en origen, lo que el esforzado agricultor recibirá por las horas y cuidados invertidos en su cultivo pero lo que sí sé es que su precio, una vez llegado al mercado, al supermercado, puede quintuplicarse, porque toda la cadena de valor que va de la tierra de cultivo hasta los lineales de una superficie comercial son repercutidos, y somos los usuarios, los consumidores, quienes lo pagamos, sin rechistar, sin manifestaciones en su contra, sin arengas que conciten a su supresión. Tampoco decimos una palabra, al menos yo no las oigo, cuando en el recibo de la luz aparece un asiento que corresponde a la cuota que todos abonamos por la moratoria nuclear. No me parece que el asunto del canon -ahora que tan en boca está de todo el mundo, casi en un mundo al revés- esté muy lejos de las coliflores.

Seguramente nadie sepa, o haya querido enterarse, que más de la mitad de lo que pagamos por la compensación económica que nos concede el derecho a realizar copias privadas proviene de la patente que Philips tiene, por ejemplo, sobre los CDs, de la misma manera que el distribuidor nos repercutirá un tanto por ciento determinado sobre una coliflor. Eso quiere decir que, en realidad, de un CD, unos 0,10-0,12 €, son abonados a la compañía que detenta la patente, y el resto van a parar a las arcas, esta vez sí, de las entidades de gestión colectiva que son las que, en principio, redistribuirán equitativamente esas cantidades entre quienes las reclamen.
Importe del canon
| Concepto |
Sin IVA |
Con IVA |
| CD-R 74 min (cada unidad) |
0,22 € |
0,26 € |
| CD-R 80 min (cada unidad) |
0,24 € |
0,28 € |
| DVD-+R SL (cada unidad) |
0,60 € (1,20 €) |
0,70 € (1,39 €) |
| Tarrina de 50 CD-R 80 min |
12 € |
13,92 € |
| Tarrina de 25 DVD-+R |
15 € (30 € ) |
17,40 € (34,80 € ) |
| Tarjeta de memoria SD 512MiB |
1,92 € |
2,23 € |
| Reproductor MP3 con tarjeta de memoria de 512 MiB |
2,52 € |
2,92 € |
| Regrabadora de DVD 16x |
6,61 € |
7,67 € |
| Equipo de música con dos fuentes de grabación (radio+CD) |
1,20 € |
1,40 € |
| Equipo grabador de vídeo VHS o de DVD |
6,61 € |
7,67 € |
| Cinta virgen de vídeo de 180 minutos |
0,90 € |
1,04 € |
| Cinta virgen de audio de 90 minutos |
0,27 € |
0,31 € |
A mí, personalmente, no me parece excesivo abonar 0,10 € a un autor (o a un colectivo que los representa), si eso me concede el derecho colateral de realizar copias privadas, porque convendría recordar que aunque el derecho de propiedad tenga un límite endógeno, que es el de su uso o proyección social, no por eso deberemos dejar de abonar a su legítimo propietario el dinero que corresponda. Igual, insisto, que pago una coliflor sin pensarlo dos veces.

Me parece falaz y desinformada la discusión en torno a la tensión entre la propiedad y el acceso a la información, porque la repercusión económica que tiene sobre los soportes, unitariamente, es despreciable, y en absoluto disuasoria. Es más: no cabría eliminar el canon -que es una directriz europea, no lo olvidemos-, como algún
partido politico esgrime y abandera, sin eliminar el derecho conexo, que es el de copia privada.
En realidad la discusión debería enfocarse de otra manera y poner de relieve asuntos normalmente ocultos, interesadamente ocultos: la compensación por copia privada es legítima pero lo esencial sería comunicar a los autores y aspirantes a autores, que apenas un 5% de los agremiados pueden decir que viven de lo que recaudan y que, por tanto, en la economía de la atención que vivimos, es objetivamente más productivo, económicamente más racional, utilizar un tipo de licencias que permitan la copia y la circulación. Si un buen número de las personas que viven con la falsa expectativa del éxito económico utilizaran esa potencialidad inscrita en la propiedad intelectual, la recaudación de las entidades de gestión colectiva sería inferior y puede que su papel dejara de ser tan central en esta discusión. Porque es verdad que a quien interesa que esta falacia antinómica se mantenga -entre el copyright y su supuesto antagonisa, el copyleft-, es a las entidades de gestión y determinados grupos editoriales o de producción audiovisual que verían peligrar sus recaudaciones y sus sabrosos repartos. Me consta -tengo una denuncia delante de mí-, que determinadas entidades de gestión colectiva de derechos están ya denunciando a particulares que han comprado paquetes de diez CDs interrogándoles sobre su uso y destino, en un alarde tributario indefendible.

El canon me parece legítimo, no tengo, en contra de las sonadas alaracas generales, nada contra él, ni tampoco me siento reo de sospechas, pero sí creo que uno puede ganar más liberando sus contenidos que cerrándolos, renunciando, en consecuencia, a los supuestos beneficios que se derivarían de ese canon (de hecho es muy posible, más que probable, que este post sea el más comentado de la historia de este blog, a la contra, pero ya dijo alguien siniestro hace tiempo que es mejor que hablen de ti, aunque sea mal, más que nunca en la economía de los diez minutos actual).
Cabría utilizar otras medidas que evitaran el pago del canon, pero no estoy muy seguro que fueran de nuestro gusto, porque se basan en la vigilancia y el control tecnológico estrictos de la circulación de los contenidos en la web. De hecho en Francia Sarkozy ya ha aprobado la directiva que obliga a las empresas de telecomunicaciones a suspender el servicio, automáticamente, cuando exista la sospecha fundamentada de que se está cometiendo una ilegalidad, sin intervención ni permiso del juez, y a mí, qué queréis que os diga, me parece infinitamente mejor pagar 0,25 € por cada coliflor, digo por cada CD, que alentar la vigilancia del gran hermano.