Enviado el viernes, 25 de enero de 2008 8:48
Abebooks, la mayor librería del mundo, seguramente con una oferta bibliográfica aún más diversa que Amazon, nos propone un nuevo rincón (al menos en la versión alemana) para los más refinados entre los recolectores de rarezas: las primeras ediciones firmadas por sus autores. Un bocado exquisito para los más fetichistas entre los bibliómanos y una razón, quizás minoritaria, pero en absoluto despreciable, para que el libro en papel, para que algunos libros en papel, al menos, sigan existiendo.

El nuevo espacio, que se llama así,
libros firmados, ofrece una selecta variedad de obras firmadas, algunas de ellas al alcance de bolsillos sin descosidos pero no particularmente atiborrados, como una primera edición de
Grenzgänge: Essay, Reden, Träume (Traspasando fronteras: ensayos, conversaciones y sueños) de Ernst Jünger por 450 €.
Adolfo Pisa ya nos había hecho mucho daño a muchos compradores compulsivos e irredentos como yo al inventar
Iberlibro antes incluso que Abebooks, hoy ya una empresa subsumida dentro de la gran multinacional canadiense.

En esto del debate sobre los futuros del libro parece que una premisa común nos une a muchos de nosotros: no somos particularmente amantes del objeto en sí mismo, o no al menos particularmente fetichistas, apegados al objeto material, aun cuando acumulemos ya miles de ellos en nuetras casas. Pero (y ahora que es fin de semana y a uno se le expande la líbido -comercial, se entiende-), ¿quién puede resistirse a colmar sus deseos cuando el objeto anhelado puede casi palparse, al otro lado de la pantalla? Nunca los libros de viejo tuvieron una vida tan prometedora como cuando Internet los sacó de su invisibilidad y anonimato.