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¿Cómo sería nuestra vida si dejáramos de leer?

Enviado el jueves, 20 de diciembre de 2007 16:27

Ese es el subtítulo de un artículo recientemente publicado en The New Yorker, Twilight of the books. What will life be like if people stop reading?. Ese crepúsculo del libro que el título anuncia parece, a la luz de los datos aportados por el autor, Caleb Crain, una posibilidad cierta, una amenaza cada vez más cercana que se cierne sobre nosotros, amenazando la raíz lingüistica de nuestra inteligencia y la misma convivencia democrática, hecha de palabras.


Las cifras son indiscutibles: el descenso de los lectores en los Estados Unidos es continuo, no sólo entre los jóvenes sino, también, en los grupos de mayor edad, tradicionalmente más apegados a la lectura en papel, declive que no afecta solamente a los diferentes segmentos de edad sino que se extiende a generaciones sucesivas. La compra de libros sigue descendiendo, porque la media del presupuesto familiar dedicado a esa modalidad de consumo cultural es progresivamente inferior. La venta de darios, de prensa cotidinana, sufre del mismo descendimiento, y no parece que quepa pensar en recuperación alguna. Al contrario, las horas dedicadas al consumo televisivo se han duplicado, triplicado y hasta cuadruplicado, distrayendo ese tiempo que antes se podía dedicar a la lectura silenciosa a la televidencia pasiva.



La cuestión carecería de interés o no tendría mayor relevancia si se tratara, exclusivamente, de que un viejo hábito caduco viene a ser sustituido por un nuevo pasatiempo que, cuando se trata de la televisión, procura un aborregamiento adormecedor y, cuando se trata de un videojuego, regala una inyección de adrenalina y una cascada espasmódica de imágenes que genera una forma bien diagnosticada de adicción. No, el asunto no se ciñe, solamente, a una sustitución de hábitos de consumo cultural, sino que afecta, según demuestran las últimas investigaciones en neurobiología, a nuestra manera de razonar, memorizar e, incluso, convivir.



La lingüística ya lo había pronosticado, y la neurobiología viene ahora a corroborarlo: en el aprendizaje de la lectura los niños movilizan todas las zonas del cerebro -según se ha comprobado en las resonancias magnéticas- para penetrar en el alfabeto. A medida que la destreza crece y se automatiza el reconocimiento de los caracteres y el significado se va abriendo paso, decrece la intervención del hemisferio derecho hasta el punto en que, plenamente competentes, utilizan -utilizamos- el canal ventral del hemisferio izquierdo, desmovilizando el resto, es decir, liberando el resto de nuestra capacidad intelectual para dedicarlo a cuestiones distintas. De esa liberación y de esa competencia lectora incrementada surge la posibilidad de la abstracción, de la inferencia lógica, de la resolución de puzzles lógicos, de la memoria y la memorización, en fin, de las capacidades superiores de la inteligencia. Los estudios realizados por Luria con "iletrados" en comunidades campesinas rusas demuestran que su inteligencia es proyectiva y funcional, basada en el apego a las realidades circundantes más tangibles y en la inserción de sus aconteceres cotidianas en relatos memorables, en historias que puedan recordar.



Otros estudios demuestran que la exposición prolongada de los jóvenes a la televisión perjudica su vocabulario y su capacidad de abstracción, que el uso continuado e incontrolado de videojuegos, la lluvia de estímulos audiovisuales que sufren, no es el mejor fundamento para fomentar el juicio crítico sobre la realidad. Adolescentes expuestos a una presentación realizada en Power Point mostraron un aprendizaje radicalmente diferente de su contenido si pertenecieron al grupo al que se le permitió leer en silencio y recogidamente su contenido o fueron parte del grupo al que solamente se les permitió seguir la exposición audiovisual. Lo mismo ocurrió en los últimos estudios realizados en Inglaterra sobre grupos de personas a los que se les permitió leer la transcripción de los telediarios y otras intervenciones de políticos en pantalla y aquellos otros que, simplemente, se expusieron pasivamente a la refulgencia fantasmal de la pantalla. Conclusión sencillamente colegible: la lectura, el recogimiento que propicia, la actitud abstraída y concentrada que requiere, son necesarias para el desarrollo no sólo de una competencia lectora aceptable, sino de una inteligencia capaz de discernir, juzgar y diferenciar, claramente, el contenido de dos editoriales contrapuestos de dos periódicos distintos.

Una vida sin lectura sería una vida en la que las facultades que nos hacen propiamente humanos desaparecerían, en la que las palabras con las que se teje nuestra cultura serían insuficientes para que persistiera como la conocemos, en que nuestra convivencia democrática hecha de acuerdos y compromisos urdidos con palabras sería inviable.

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Comentarios

# re: ¿Cómo sería nuestra vida si dejáramos de leer?

21/12/2007 8:59 por Pablo Giordano
Leí hace tiempo que la inteligencia del hombre se desarrolla a partir de la palabra.

# re: ¿Cómo sería nuestra vida si dejáramos de leer?

11/01/2008 6:26 por Marina
yo creo que la inteligencia nace con el dia a dia con interes y el esfuerzo.como dice pablo tambien e partir de la palabra

# re: ¿Cómo sería nuestra vida si dejáramos de leer?

11/01/2008 6:29 por sixto
penso que se ninguen lera seriamos mais burros e non teriamos capacidade para falar teriamos que utilizar palabras = todo o tempo

# re: ¿Cómo sería nuestra vida si dejáramos de leer?

05/03/2008 5:38 por Ana Lorenzo
Este artículo, entre otros, es una prueba bastante clara de que la lectura y la información audiovisual no son en absoluto sustituibles, tema que se plantea en la entrada <i>El futuro de la lectura</i>.
Me imagino que, si ahora la vida ya es un tanto desastrosa porque la gente no se toma el tiempo de hacer lecturas reflexivas por placer o por trabajo o estudios, si esta tendencia que el artículo apunta sigue (me preocupa menos en los de mayor edad, sí me preocupa en los adultos jóvenes, que son los que criarán a los niños), quizá la filosofía y otras ramas del saber dejen de estar vivas y pasen a ser historia (historia como los fósiles); últimamente no conozco adolescentes con "crisis existenciales" de las que todo el mundo hemos pasado a los doce, a los catorce... Es un hecho al que le doy vueltas y lo relaciono con la velocidad de los libros que leen, y su superficialidad, casi de serie de televisión.
De hecho, ni siquiera la presencia de un libro y su lectura y memorización garantiza ni el desarrollo de la comprensión lectora, ni la aprehensión de la información y, por lo tanto, la asimilación del conocimiento, centrándome solo en la educación, por ejemplo. El hecho de que haya un libro de texto por materia o asignatura y que el alumno, pongamos de últimos cursos de Primaria o de la ESO, se limite a aprender este libro, sin que el profesor dé una explicación de la asignatura al margen de él, proponga distintos libros o sitios web o blogs... donde leer un capítulo o un artículo... para completar y relacionar los apuntes que tome, todo esto es lo que yo creo que hace que las nuevas generaciones sean menos lectoras. No es que los libros estén obsoletos, es que la educación que —al menos yo— hemos recibido no nos plantaba un libro como cortapisas de la creatividad y del sentido crítico; todo lo contrario: uno sabía que en los libros —ahora también en las nuevas tecnologías [¿hasta cuándo lo de nuevas?]— podía encontrar argumentos que sustentaran razonamientos propios, argumentos contrarios, ejemplos, podía, en fin, investigar y completar. Y podía contestar en un examen con todo ello. Lamentablemente, hoy en día, los chicos no pueden muchas veces introducir razonamientos perfectamente válidos si estos no se encuentran en su libro de texto. El libro se convierte, por supuesto, en un objeto simplón (la mayoría de los libros de texto dicen verdades a medias) que "censura" el razonamiento lógico y la curiosidad infantil.
Un inciso de ejemplo: mi hija mayor (en 3.º de Primaria) cuando le dice el libro que los productores son las plantas, que fabrican <b>ellas solas</b> el alimento; en el examen contesta a la pregunta productores: las plantas no fabrican la comida ellas solas, necesitan el sol, la tierra y el agua, así que también son productores las mamás de los mamíferos que fabrican la leche si comen y beben. Puntuación de la pregunta: 0. Explicación del profesor: no es lo que pone en el libro. Lástima no aprovechar la curiosidad y el razonamiento de un niño para explicar las cosas.
Nos salva que la lectura es algo contagioso y que engancha como una droga, pese a todas las jugarretas que se le hagan.
Nos salva, también, que la red, excepto youtube y algunas cosillas, sigue utilizando el soporte escrito.
Perdón por el rollo.
El blog es muy interesante. Y muy completo. Gracias.
Un beso.

# re: ¿Cómo sería nuestra vida si dejáramos de leer?

12/03/2008 17:36 por Ana
La mía, seguro, perdería muchos valores y muchos placeres que he encontrado (y sigo encontrando) en la lectura; es más como la tele cada día me aburre más y cada día la veo menos, pues considero que la gran mayoría de programas son auténtica "basura", le tengo que agradecer a este mundillo televisivo leer más aún.

Devoro libros desde los ocho años; cuando sacaba buenas notas en el colegio mi padre me regalaba libros como "premio". Es un hábito muy enraizado que, además, comparto con amig@s y con mis hermanos. Hablamos contínuamente de lo que hemos leído, o estamos leyendo; a veces coincidimos y otras discrepamos, pero siempre nos aporta algo a todos.

Leo por placer y creo que no podría vivir sin los libros, pero los de papel. Los digitales tengo que imprimirlos; me cuesta leer en un ordenador.

Añado, soy joven y las máquinas no me resultan "aparatos infernales", sino todo lo contrario, pero un libro, es un libro, y espero que siga siéndolo.

Salu2. Ana

# re: ¿Cómo sería nuestra vida si dejáramos de leer?

14/04/2008 12:03 por Irene Sauto Fernndez 1B UCM 2007
Sin duda sería una de las mayores perdidas que el ser humano puede dejar que acontezcan. Los libros nos proporcionan en un instante saber y diversión, algo que cualquier otro medio es imposible de conseguir. Las personas necesitamos de los libros, ya no sólo para aprender de cada palabra escrita que en ellos aparecen, sino también para convertirnos en lo que somos y en lo que seremos; en como nos comportamos en el día a día, etc... .

Los libros son parte esencial de nuestras vidas y experiencias, y sin ellos estaríamos vacíos. Debemos ser conscientes de lo que significan para nosotros, ante lo cual debemos hacer todo lo posible para que no desaparezca. Esto no quiere decir que no haya que ver la televisión ni estar en el ordenador, sino que tenemos que repartir nuestro tiempo para que podamos hacer todo (en mi opinión cuanto más tiempo dediquemos a la lectura mejor). Es por esto que tenemos que intentar que los libros estén siempre en nuestras vidas y hacer que los niños lean cada vez más y los aprecien.

Sin libros la vida no sería tal porque nos faltaría una parte esencial de ella, pero sobretodo de nosotros mismos.

# re: ¿Cómo sería nuestra vida si dejáramos de leer?

20/04/2008 19:08 por LUI VALERY
YO NO SE QUE HARÍA SIN LEER , LEER ES MI VIDA
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