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En Estados Unidos muchos suplementos literarios -en Chicago, San Diego, Los Angeles, Atlanta, Dallas, Raleigh, Orlando, Cleveland, etc.- de algunos de sus principales periódicos -Los Angeles Times, The Atlanta Journal-Constitution, The San Francisco Chronicle, etc.- han desaparecido o han adelgazado hasta incorporarse a secciones dominicales menos voluminosas y, como consecuencia directa, algunos de sus críticos ha perdido el empleo, o está en trance de perderlo, aun cuando el National Book Critics Circle haya intentado recabar firmas de algunos de los principales escritores norteamericanos para contrarrestar el efecto insidioso de la web. ¿Es esta progresiva desafección hacia la crítica literaria profesional fruto de su envaramiento académico, del impacto de los blogs, de la falta, simplemente de lectores interesados, de la disminución de los ingresos por publicidad? Probablemente, la suma de todos ellos.

La labor de la crítica literaria, vaya por delante, para que no quepa duda sobre mi posición, es necesaria y deseable, sobre todo porque el campo literario -cualquier campo de producción cultural- es un espacio relativamente autónomo respecto a las demandas externas y su historia y evoluación -el tipo de obras y movimientos que en cada momento histórico lo representan y lo vertebran- sólo resultan enteramente comprensibles, apreciables y evaluables, por tanto, para aquellos que conocen y dominan esa historia propia del campo, lo que representa realmente una nueva propuesta en el conjunto de las propuestas que, simultáneamente, conviven en un momento cronológico concreto.

Dicho lo anterior, es cierto que la crítica tradicional adolece de defectos evidentes: connivencias comerciales que no revelan sus intereses ni sus deudas, envaramientos academicistas sólo aptos para los adoradores de la secta literaria, temor al riego y a la novedad, incapacidad de asumir el caudal de novedades que la industria editorial genera, etc., etc.

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El desarrollo de los blogs literarios es, al mismo tiempo, un síntoma y una alternativa propiciada por la democratización que los nuevos soportes propician. La web de Texturas está realizando, precisamente, la relación de los blogs literarios más importantes que, en alguna medida, llegarán a suplantar o a complemenar, lo que los periódicos tradicionales hacen (a propósito, ¿la reducción de las páginas de Babelia dedicadas a la literatura proviene de la necesidad de dedicar más espacio a otras manifestaciones artísticas o a un recorte de la misma naturaleza que los periódicos americanos?). En Estados Unidos el listado de medios digitales alternativos está claro: el Emerging Writers Network, So many Books, Booklust.com, The Elegant Variation, The Syntax of Things, Beatrice.com, Maudenewton.com, Curledup.com, etc., etc. El diario The Guardian, en Inglaterra, ha publicado ya la lista de los 10 blogs literarios más influyentes en la red anglosajona.

Esta situación provoca, qué duda cabe, cierto cuestionamiento, legítimo, de las fuentes tradicionales de la autoridad intelectual, del monopolio sobre los mecanismos de producción de los criterios por los que se establece la calidad o no de un título, de los procedimientos de evaluación e incitación a la lectura., y esto no puede sentarle bien a los críticos, qué duda cabe, principales afectados por la metamorfosis y alteración del orden tradicional y por el cierre masivo -o el adelgazamiento sutil- de los suplementos literarios.


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