Enviado el viernes, 07 de septiembre de 2007 11:23
El 25 de abril, en una entrada de este blog titulada retóricamente Amazon y Juan de la Cuesta, o de cómo los libreros virtuales se parecen cada vez más a los libreros del XVII, adelantaba la probable aparición de un libro electrónico promovido y patrocinado por Amazon, virtualmente librero y editor, al poseer contenidos, canales de distribución y soportes. Ahora, ayer mismo, el New York Times anunciaba que se abría un nuevo capítulo en la historia de los libros electrónicos.

El lanzamiento del Kindle, que así se llama el libro electrónico de Amazon, está previsto para el mes de octubre, con todas las incertidumbres que el mercado del libro electrónico lleva arrastrando desde los últimos diez años. Es cierto que el nuevo dispositivo presenta varias ventajas innovadoras: una conexión inalámbrica, que hace innecesaria su conexión a un ordenador, como ha ocurrido con todos los libros electrónicos anteriores, conexión que permitirá al eventual lector acceder a la librería electrónica de Amazon, donde encontrará aquellos libros que desee leer y descargar. Las limitaciones son, sin embargo, igualmente severas y a mi juicio criticables, demasiado seguidistas respecto al modelo implantado por Apple y su IPod: la tecnología que el Kindle utiliza será propietaria, fabricada por Mobipocket, una empresa adquirida no hace demasiado tiempo por Amazon, de manera que los libros que se puedan leer en ese dispositivo serán incompatibles con cualquier otro, a la manera en que el IPod opera con el espacio de comercialización y descarga de música ITunes. En contra de todo el trabajo desarrollado en los últimos años en el International Digital Publishing Forum (el antiguo Open ebook Forum),

Amazon prefiere hacer caso omiso de los estándares abiertos que posibilitan el intercambio de la información implantando su propia tecnología propietaria. Un desacierto punible, en algunos casos -como le ha sucedido al IPod en los países escandinavos-, jurídicamente. Además, aunque el libro electrónico posee conexión inalámbrica y posibilidad de navegación en la red, la tecnología desarrollada por Eink, no permite visualizar el color de las páginas web ni activar elementos dinámicos.

Google, por su parte, según el mismo artículo, planea hacer lo que todos sabíamos: comenzará a ofrecer a sus lectores la posibilidad de descargarse, pagando, contenidos encontrados através de Google Book Search, compartiendo el beneficio que pueda producirse con el editor respectivo. Una intermediación comercial que bien valdrá una comisión, cómo no.