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Ciberbardos y cibernarraciones

Enviado el miércoles, 05 de septiembre de 2007 14:04

En un libro pionero y quizás visionario, Hamlet en la holocubierta, libro algo desasosegante y no siempre acertado, a mi entender, Janet Murray auguraba que una de las sólidas alternativas a los libros en papel serían las holonarraciones en las que los ¿lectores? se implicaran como actores y generaran participativamente su propio argumento. Cualquiera podría convertirse, teóricamente, en una holoproyección de Hamlet. Las últimas tecnologías, según Wired, apuntan en ese sentido.

HAMLET EN LA HOLOCUBIERTA

Empresas como Emotiv o Neurosky prometen algo que va más allá del interfaz Wii de Nintendo o de cualquier otro hasta ahora conocido: jugaremos, leeremos y crearemos mediante interfaces directamente conectados a nuestro cerebro para desarrollar argumentos y situaciones a nuestra medida. Lo que a determinados científicos preocupa nos es ya la posiblidad tecnológica de que esas mediaciones sean posibles, porque ya están aquí, sino la amenaza que se cierne sobre el ser humano mismo, controlado por los propios juegos que ha desarrollado, una distopía en toda regla que hace buena las adivinaciones de Murray.

Emotiv Systems

La pregunta que Murray no formulaba pero que sin embargo gravita sobre todos estos desarrollos podría ser la siguiente: ¿acabará realmente esta tecnología con la lectura como pasatiempo e instrucción, con el procesamiento sucesivo de la información que la lectura procura? ¿será el libro una antigualla irrescatable, aburrida y polvorienta, en la que los autores se empeñan en imponernos argumentos ajenos y distantes? ¿será preferible la opción de un holoespacio controlado por sensores cerebrales donde podamos recrear nuestras propias fantasías, sin intermediaciones de ninguna clase, por parcas y bisoñas que puedan ser? ¿rechazarán los jóvenes de ahora y los que vienen el objeto libro por incómodo y tedioso ante los poderes incontestables de la evocación tridimensional? ¿quedarán los "hermanos del santísimo libro" como una secta reducida y peligrosa perseguida por la policía distópica del futuro Farenheit 451?

Yo tengo mi respuesta, quizás demasiado ilusa...


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Comentarios

# re: Ciberbardos y cibernarraciones

05/09/2007 14:21 por Pablo Odell
Y yo la mía... Sinceramente creo que no. A todas esas cuestiones el tiempo irá dando respestas según usos y costumbre... y según cada cual. Habrá quien se enagenará, como quien hoy vive enagenado a los libros (sumergido en un mundo irreal literario).

Es importante que los nuevos formatos de acceso al conocimiento, como en todo, vayan de la mano de una pedagogía del uso; pienso que todo en desmesura puede ser perjudicial, y que todo en su puntito de control, tiene su qué... Lo que está claro es que un cerebro predispuesto a la alienación, puede quedarse atrapado en el simple aleteo de una mariposa...

Seguramente los hombres de las cabernas se quedarían tiesos de pánico si de golpe se les pusiera en las manos un secador o una plancha... del mismo modo que si soltamos a nuestros hijos, así sin más a un entorno holográfico...

...Como con el coche: unas clases, unas vueltitas con un tutor, y un carné por puntos (en el marcod e uans reglas universales compartidas por la mayoría)...

Saludos,

# re: Ciberbardos y cibernarraciones

06/09/2007 3:32 por gabriel
Qué enredo todo esto. Me gusta tanto los videojuegos (soy un adicto) como leer algunos libros. Y siempre he visto una gran diferencia, que es obvia. Los videojuegos son visuales, o tiene una semiótica visual. que algunos juegos digamos los juegos de roles, permita que los mismos usuarios creen su propia historia, bueno eso se ha hecho, pero no obstante esa trama no es para nada literaria, al menos que se rescate sólo las palabras de los personajes. pero más allá pertenece a otra semiótica distinta.
La literatura es texto. "latin letra". se crean interpretaciones, o la imago a través del código que nos ofrece. Pero siempre partiendo del texto. Digamos que hay un salto incómodo en crear texto para crear "un rol imaginativo", se puede saltar de una forma, y de esa manera ya no estaría en ese campo de la literatura. Además en estos momentos el desarrollo de los videojuegos viene más hacia el comic, que hacia la creación de texto.Digamos que los libros, la obra no tiene nada que ver con los videojuegos. Si hay trama, o se puede crear trama, va por otro lado.
Que el videojuego sustituya al libro eso es difícil, especialmente porque estamos hablando de dos semióticas diferentes, no es un "a" que se transforma en "b". Sino por el contrario las secuencias de "a" va por otro lado de las de "b".
La otra cuestión es la tecnhe, todavía hay que tener habilidad para crear texto. y peor aún se debe tener mucho ingenio para crear un programa en que permita que con sólo un guiño un usuario crear un videojuego y adentrarse en él.
Supongo que es mejor seguir durmiendo.

# re: Ciberbardos y cibernarraciones

06/09/2007 8:28 por Remo Fernández Carro
Me ha sorprendido mucho la interpretación que Joaquín Rodríguez da al argumento del libro de Janet Murray, Hamlet in the Holodeck [nótese por cierto la pésima traducción del título en Paidós]. Si lo ha entendido así no me extraña que lo encuentre "desasosegante y desacertado". En su trabajo, Murray explica cómo los medios electrónicos –los videojuegos tanto como los juegos de rol que ahora se juegan en Second Life, y tantos otros– están incorporando herramientas retóricas de la poesía y la narración orales. Los artistas que utilizaban estos recursos retóricos, los bardos que se mencionan en el título del blog, habrían encontrado hace tiempo en el libro un excelente ecosistema, un lugar en el que hacerlas medrar; pero no era su medio natural. Homero no había escrito la Odisea ni la Iliada, las había cantado. La propuesta de Murray es que los videojuegos han dejado de ser sólo una pelota entre dos raquetas pixeladas y se han convertido en narraciones interactivas, narraciones que devendrán una más de las formas de arte narrativo. Serán una alternativa al libro de la misma forma que la televisión se convirtió en una alternativa de la radio: sin hacerla desaparecer, negociando un ámbito en el que permanecieran los dos. Esto lo ha visto muy bien Pablo Odell en su comentario: los videojuegos son una posibilidad añadida.
Los videojuegos son, de acuerdo con Murray, una alternativa al libro pero también a otras artes narrativas performativas que, como el teatro, la ópera o la danza, no han desaparecido con el cine. De hecho recuperamos algunas, como los contadores de cuentos, a pesar del cine, la televisión, la radio y los videojuegos. En “Hamlet en la holoconsola” el tema no es, ni remotamente, el de las holonarraciones, que Murray toma de la serie Star Trek como una herramienta retórica para hacer avanzar su argumento principal. Ni es un canto a la desaparición de todas las otras formas artísticas narrativas. Es el saludo a una forma nueva de arte narrativo y la invitación a todos los nuevos creadores a que colonicen este nuevo medio. Y a que lo colonicen utilizando todas esas buenas herramientas intelectuales de los hombres de las cavernas, mucho más antiguas que los rollos de pergamino cosidos.
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