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jueves, 19 de abril de 2007

Internet y las múltiples aplicaciones que nos permiten aportar contenidos online a la red, nos dibujan un posible futuro en el que la intermediación de ciertos profesionales y especialistas sea teóricamente innecesaria porque, si cualquiera puede convertirse en su propio editor o cualquiera puede escribir una crónica periodistica sin la interposición de una editorial o de un medio de comunicación, ¿para qué los necesitaríamos? La Web 2.0. se define, precisamente, como ese espacio virtual en cuya construcción y generación todos contribuimos, sin el entremetimiento de los mediadores profesionales. ¿Significa eso que los editores desaparecerán y, con ellos, todos los oficios de la cadena del libro dedicados a la intermediación?


Lo que está sucediendo, paradójicamente, parece ser lo contrario de lo previsto. Es cierto que en el plano teórico un autor podría prescindir de cualquier intermediación para lanzar su propuesta de contenidos a la web, esperando que el contenido encontrara a sus lectores, o que tuviera una repercusión determinada en un colectivo afín; es cierto, también, que utilizando un blog como este o cualquiera de las herramientas de gestión de contenidos que nos convierten en editores soberanos de nuestros propios sitios, aspiremos a evitar cualquier obstrucción o censura, cualquier interposición entre nosotros y nuestros lectores o nuestra audiencia. Sucede, sin embargo, que la extralimitación de esa misma propiedad que posee la web y sus herramientas -la incorporación fácil de contenidos, la comunicación y circulación de información-, ha convertido la web en un lugar ingobernable, desproporcionado, con más de 110 millones de sitios censados en marzo de 2007 y 1200 millones de usuarios que son potenciales contribuidores, potenciales creadores y distribuidores de contenidos, y se hace por tanto más necesario que nunca, más necesario que antes de la misma existencia de Internet, la presencia de profesionales cualificados que ejerzan una mediación cualificada.

World Internet Users

Se ha hablado mucho de la crisis de la mediación y, sobre todo, de crisis de la cadena de libro y de sus agentes implicados (autores, editores, libreros, bibliotecarios), porque el libro, más que ningún otro producto de nuestra historia y nuestra sociedad, parecía quedar en entredicho, parecía innecesario, arcaico por su vocación autoritaria y mediadora. Ante Internet y sus aplicaciones -la mediación (electrónica) que suprime la necesidad de cualquier otra mediación, al menos teóricamente-, el libro y todos los oficios que forman parte de su constelación, parecian abocados a desaparecer. El ruido y la contaminación informativas que la red producen, sin embargo, han hecho más evidente que nunca que la mediación profesional y cualificada sigue siendo absolutamente necearia, que el editor, el crítico y el bibliotecario, o el librero, son valiosos en este entorno, precisamente, porque filtran y evaluan la información, la ponderan y la seleccionan, la hacen accesible y comprensible. Es cierto que la tendencia a la individualización y la necesidad de mediación parecen asuntos contradictorios, pero la web nos demuestra que no es así, y que habrá que buscar mecanismos que las avengan.

Los datos estadísticos ofrecidos por la Federación de Editores, por otra parte, nos habla de un número estable de agentes editoriale sprivados y otro creciente de agentes públicos.

 

2001

2002

2003

2004

2005

Número de agentes editoriales privados 

2.754

2.764

2.843

2.804

2.781

Número de agentes editoriales públicos

614 

613

637

579

615

Larga vida a los editores.

8:32 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (1)