Los primeros libros electrónicos, ya desaparecidos, pretendían ganar la batalla de los estándares, siendo cada uno de ellos fruto de una tecnología propietaria distinta, que pretendía imponerse, y dedicados, exclusiva y únicamente, a una sola tarea, la de la lectura de textos electrónicos. Los Rocket ebooks y muchos otros en la misma estela, perecieron en una batalla equivocada.
Hoy en día, casi no hace falta decirlo, los nuevos dispositivos pretenden todo lo contrario: trabajar con estándares abiertos convirtiéndose en aparatos multifuncionales, capaces de sustituir al libro tradicional en muchas áreas y tareas.
VS.
Los nuevos dispositivos digitales, que van más allá del libro electrónico, asumen las propiedades de un soporte dedicado, capaz de descargar y visualizar textos escritos originalmente en distintos formatos, sumando todas las capacidades de los dispositivos multimediales (agenda, hoja de cálculo, teléfono móvil, GPS integrado, MP3 y MP4, etc.). La estrechez de las pantallas de los teléfonos móviles, que abocan a una legibilidad escasa y controvertida, ha llevado a determinados fabricantes (Polymervision o Philips, por ejemplo), a desarrollar tecnologías basadas en los polimeros, soportes orgánicos de extremada delgadez y ligereza, polivalentes y multifuncionales, enrollables y flexibles, una verdadera revolución en la historia de los soportes y de la comunicación. El Readius, por ejemplo, es uno de los ejemplos más acabados y cabales de esta nueva generación de soportes:

Cuando se discute la pervivencia o supervivencia del libro en papel se aduce su carácter cerrado y autosuficiente, su estabilidad como depósito de la memoria, su permanencia como interfaz que presta durabilidad a sus contenidos, su prestigio simbólico. Cuando se visualizan videos como los que se incluyen a continuación, me pregunto hasta qué punto esas mismas propiedades no pueden acabar asumidas por estos nuevos soportes. ¿Algún día todos los libros serán así?
Philips
Readius