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viernes, 13 de abril de 2007

En el recientemente publicado mapa ponderado de la producción editorial mundial, se advierte una enorme brecha entre los países de Europa Occidental, Japón y Norteamérica y el resto del mundo. Africa, en el mapa que puede observarse abajo, ha desaparecido casi por completo. El sur de Asia es, igualmente, casi invisible. Estos datos, considerados singularmente, quizás no nos digan demasiado, pero ¿qué ocurre cuando los relacionamos con los índices de investigación científica, la pobreza y la alfabetización?


Cuando hablamos sobre el número de títulos publicados en un país estamos hablando, en realidad, sobre la población que posee las competencias lectoras, el apetito cultural y la disponibilidad económica necesarias para adquirir libros y disfrutarlos. La industria editorial es pujante si, previamente, el acceso a la educación y la supervivencia económica están asegurados. Mientras eso no ocurra, los libros son un lujo. Es responsabilidad de los gobiernos, sin duda alguna, que esa correlación viciosa, ulcerosa, se rompa por algún sitio, promoviendo y proporcionando las condiciones necesarias para que todos los seres humanos tengan acceso real a los frutos más elevados de la cultura de nuestra especie, a las destilaciones de nuestra memoria.

Cuanto más alta sea la educación de un país y su renta per capita, más libros se producen y más se invierte en ciencia y en la diseminación del conocimiento a través de las publicaciones científicas. Al contrario, claro, también es, desgraciadamente, cierto: se publica menos y se invierte menos en ciencia cuando la pobreza es mayor y cuando el acceso a la cultura y la educación no llega, si quiera, a la categoría de sueño.

Investigación científica y publicaciones científicas

Pobreza mundial

Alfabetización

10:15 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (3)