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miércoles, 11 de abril de 2007

Uno de los problemas más cómicos e intrincados de los últimos tiempos, amplificado por las posibilidades de combinación y recombinación de elementos que la edición digital trae consigo, es el de las obras huérfanas (orphan works), esas obras que, aún teniendo copyright vigente, no son capaces de encontrar a su creador original y no pueden ser utilizadas ni reutilizadas, en principio, porque no puede obtenerse el consentimiento del autor (que tampoco recibirá remuneración ninguna, por supuesto).  

save orphan works


El asunto de las obras huérfanas ha asumido unas dimensiones de verdadero problema legal, tal como lo reconoce explícitamente la U.S. Copyright Office, porque, sobre todo en el ámbito de la creación digital, basado en la combinacion y recombinación de elementos precursores o precedentes, supone una limitación legal insalvable, una restricción que se torna absurda porque no beneficia a nadie, o a casi nadie, y que no es un mero problema nacional, porque en la red todo es transnacional: los autores que podrían recibir un justo pago por su obra, que seguramente ya hayan olvidado, no lo percibirán, porque son inubicables; los creadores o científicos que quieran trabajar sobre esos antecedenes, no lo podrán hacer a riesgo de enfrentarse a un incumplimiento legal; sólo determinadas sociedades de gestión colectiva de derechos piensan que, aun cuando el autor sea inencontrable, deberá seguirse a rajatabla el procedimiento de recaudación, que pasará a engrosar una bolsa de dinero que acabará repartiéndose en un plazo determiando de tiempo entre entidades o personas que nada tienen que ver con el autor original o el que pretendía crear una obra derivada.

Algunas otras entidades, como el Copyright Board of Canada, asumiendo que ese obstáculo debe salvarse con medidas políticas que compensen a las partes sin gravar excesivamente su uso, han desarrollado una licencia obligatoria y no exclusiva, en la que se establece un tiempo y unas condiciones limitadas para su uso. El pago, sin embargo, de tan sólo 25 dólares, sólo se realizará si el autor o los herederos reclaman su derecho en el plazo de cinco años contados a partir de la firma de la licencia. La legislación norteamericana, a propósito, está proponiendo que las obras puedan ser utilizadas si el propietario del copyright no puede ser encontrado tras una "búsqueda razonable".

Existe un movimiento en la red, el Save Orphan Works! (Salvar las obras huérfanas), que aboga por la concienciación pública y por soluciones políticas de este cariz al problema, a la vez cómico e intrincado, por lo intereses económicos implicados, de las obras huérfanas.

12:02 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (0)