Mañana sábado día 24 de marzo se convoca el día mundial sin ordenadores, el día del apagón informático, el Shutdown day. Los libros, dirán muchos, no se pueden apagar. ¿Los ordenadores sí?

Suele decirse que una de las grandes diferencias entre los soportes en papel, los libros tradicionales, y los nuevos soportes, los digitales, alimentados por fuentes de energía externas, es que los primeros no pueden ser apagados, porque se bastan así mismos para ofrecer su mensaje y su contenido, mientras que los segundos dependen siempre de un enchufe con el que alimentar sus baterías. Es posible que asi sea y que si nos marcháramos a atravesar un desierto -como Thessiger- o los hielos siberianos -como Thubron-, fuera más razonable llevarse una mochila con libros de papel.
Nuestra vida cotidiana, sin embargo, está ya y seguirá estando indisolublemente ligada a los soportes digitales, sean estos cuales sean, y plantearse siquiera la posibilidad de apagarlos sea equivalente a la de apagar un libro, porque nuestras computadoras no dejan de ser una de sus modalidades.
De todas formas, el 24 de marzo es sábado, y para muchos resultará sencillo resolver este dilema por simple inadvertencia. Además, siempre cabe seguir una de las propuestas que los organizadores de esta campaña nos proponen (se les olvido incluir leer libros desenchufados):
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