Dos son los hechos que, simultáneamente anunciados, ponen de relieve lo encrespado que anda el mar digital, para unos, y lo provechoso que parecer ser, para otros. El personaje principal de la célebre película de Woody Allen, Acordes & Desacuerdos, vivía también escindido entre dos personalidades enfrentadas.

La Biblioteca del Estado de Baviera acaba de anunciar, tañendo el acorde de los acuerdos, que será la primera biblioteca en Alemania que ofrezca un millón de libros de dominio público para que Google los digitalice y los ofrezca públicamente a través de Google Book Search, y los libreros alemanes, de momento, no se han echado las manos a la cabeza. Manuel Rodríguez Rivero, en su columna semanal del ABCD de la Cultura, describe certeramente que "si no se impone la razón, la locomotora acabará aplastando al pollino que obstaculiza su marcha". Pues eso, que retiremos a nuestros pollinos de las vías.

Mientras tanto, en el arpegio de los desacuerdos, el Director del Servicio Jurídico de Microsoft, Thomas Rubin, publica en el diario Financial Times una columna titulada "Copyright must be respected as culture goes online", estracto de la conferencia que antesdeayer martes pronunció en el Congreso Anual de los Editores Norteamericanos (AAP), Searching for Principles: Online Services and Intellectual Property, y que no es otra cosa que un ataque calculado contra el modelo de distribución y exposición pública de contenidos que Google practica, travistiéndose mediante ese alegato en supuesto aliado y compañero de los editores que claman contra la locomotora digital de Google. Pues eso, que retiremos nuestros pollinos de las vías.