En la prometedora y recién nacida revista Texturas, dedicada a la reflexión sobre el pasado, el presente y el posible futuro del libro y todos sus aledaños, entresaco la intervención del maestro Chartier, que reflexionando sobre el maltrecho estado de las librerías independientes, rescata una declaración de Umberto Eco sobre los futuros del libro.

Roger Chartier, uno de los pocos pensadores imprescindibles contemporáneos sobre la cultura y el libro, dice en su artículo "Librerías y libreros: historia de un oficio, desafíos del presente":
Comparto el juicio de Umberto Eco cuando, a partir de una distinción entre libros de lectura y libros de consulta, afirma que para los primeros la forma del "codex" es la más fácilmente manejable, transportable, legible y, por ende, a diferencia de los libros de consulta, posiblemente convertidos en bancos de datos electrónicos, va a perdurar como forma dominante de la transmisión de la literatura, los ensayos filosóficos, los libros de historia. Si tiene razón (y yo pienso que la tiene), no desaparecerán las librerías tradicionales porque permiten al lector apoderarse de los libros en su doble natrualeza, material y textual.
Yo, personalmente, no estaría tan seguro que los ensayos filosóficos y los libros de historia, como libros de consulta que son y enredados en tramas argumentales más amplias, vinculados a través de las bibliografías a otros autores y otras reflexiones, no prefieran un soporte que les permita enhebrar con más facilidad y fluidez esa relación de afinidad (no otra cosa es el proyecto Open Citation Project, por ejemplo, del que hablaré otro día); tampoco estoy seguro que la autosuficiencia y cerrazón de la literatura sea completa, como ya vimos hace algún tiempo en una de las entradas de este blog "La increíble historia de los libros crecientes", que glosaba los ensayos que Google estaba realizando en la intersección entre textos literarios y ubicaciones geografícas de escenarios y lugares.
Aún con todo, y como el título de este blog indica, sí creo en la convivencia de los soportes y los futuros paralelos del libro, uno, el de papel, el "codex" tradicional, más adecuado para la lectura de textos que se bastan así mismos; otro, el digital, "el papiro contemporáneo", más adecuado para textos que se relacionan gustosamente con otros para crecer en sentido y pertinencia.
Chartier dice más cosas en su artículo, más cosas relacionadas con el posible futuro de los libreros independientes en esta época de sacudidas e incertidumbres, pero no desvelaré la intriga hasta mañana.