LoginRSS 2.0 Feed

viernes, 02 de marzo de 2007

En el delicioso texto de Juan Caramuel, Syntagma de Arte Typographica, escrito en el siglo XVII, que todo aspirante a editor debería conocer, se mantiene una intrincada y sabrosa discusión sobre "Si los que trabajan en la imprenta pueden hacerlo los días de fiesta" (pp. 143-150), con pecados y condenas mortales y veniales de por medio.

 Pulse para realizar el pedido


En el desaparecido Instituto de Historia del Libro y de la Lectura se publicó en el año 2004 uno de los textos imprescindibles de la historia de la edición, trufado de datos vivísimos sobre la vida en las imprentas del siglo XVII, sobre sus hábitos y costumbres, sobre sus creencias y preocupaciones. Una de las discusiones que más tiempo y mollera ocuparon fue la de discernir si los hombres que trabajaban en las imprentas lo podían hacer en días de fiesta, en los días que deberían dedicarse a los oficios divino y al rendimiento del culto religioso, si los cajistas y los impresores eran o no lo mismo y en qué podían distinguirse sus trabajos y, en consecuencia, si cabía defender que unos no incurrían en pecado y otros sí. Vale la pena leer el texto completo, y aquí traeré tan sólo un extracto ilustrativo:

Con buen criterio distinguen los teólogos a quienes trabajan en la imprenta en dos clases: cajistas e impresores. Les parece que los cajistas ejercen un arte liberal, los impresores mecánico. Como los trabajos liberales no están sujetos a prohibiciones, permiten que los cajistas trabajen y se lo prohíben a los impresores [...] Habéis visto la conclusión, esperad ahora la demostración. Proceso así: escribir no es una actividad mecánica, luego los escritores e incluso los transcriptores no pecan aunque escriban o transcriban en un día festivo. Los cajistas son, a su vez, o escritores o transcriptores, luego los cajistas pueden trabajar en día festivo. La conclusión es legítima y secuencialmente bien deducida. El término menor es cierto: porque lo mismo vale escribir o transcribir con caracteres trazados por mano propia como con tipos de plomo fundido por otro [...] Porque escribir no es un trabajo manual, pues es de por sí una actividad intelectual y espiritual, aunque no se haga por aprender, sino sin provecho y pagando. Pero esto es una cuestión accidental y no una servidumbre.

Aunque nuestro contemporáneo Syntagma de Arte Digital me absolviera, igualmente, de pecado mortal, por tratarse mi actividad de escritura sobre soporte digital, de actividad intelectual y espiritual sin provecho y pagando, prefiero descansar los fines de semana, no sea que por afanoso y adicto, acabe condenándome. Hasta el lunes.

7:11 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (0)