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martes, 20 de febrero de 2007

Del congreso recientemente celebrado en Bruselas, Scientific Publishing in the European Research Area Access, Dissemination and Preservation in the Digital Agesurge la Declaración de Bruselas sobre la edición científica, técnica y médica, una comunicación que va mucho más allá del estricto ámbito de la edición científica para contagiar, en gran medida, al resto de las modalidades de la edición.

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La revolución de la edición contempóranea viene de la mano, sin duda, de la edición científica, de los nuevos modelos de creación, difusión, lectura y explotación de los contenidos científicos, del impulso que representan para el desarrollo de una Web, la llamada 2.0, preocupada por el intercambio de conocimientos, por la generación de una inteligencia colectiva y anónima que sustente el procomún, hasta el punto de que algunos hablan, en paralelo, de una Ciencia 2.0. y, ¿por qué no?, de una Edición 2.0. El ejemplo inicial de ArXiv.org y, posteriormente, de la Public Library of Science, por mencionar a pocos y selectos, representan una verdadera subversión del modelo tradicional de la edición, por cuanto los contenidos se intercambian gratuitamente, en el primer caso, y son abonados por los autores, en el segundo de ellos, licenciándolos, además, bajo Creative Commons, por si cupiera alguna duda.

En estas circunstancias, hasta los grandes editores, hasta los grandes consorcios, tienen que tomarse en serio lo que hasta hace poco eran, aparentemente, meros ejercicios de insubordinación editorial, como a más de alguno les gustaría llamarlos, y la declaración de Bruselas pretende detener un fenómeno global e imparable retrotrayendo la era de la edición a una época donde el copyright restrictivo cobraba todo su sentido..

La comunicación oficial consta de diez puntos:

1. La misión de los editores es la de maximizar la diseminación del conocimiento a través de modelos de negocio económicamente autosostenibles.

>2. Los editores deben organizar, gestionar y financiar el proceso de revisión por pares que sostiene las publicaciones científicas.

3. Los editores lanzan, sostienen, promueven y desarrollan las revistas científicas para el beneficio de la comunidad escolar.

4. Los modelos actuales de licencias de contenidos -léase Creative Commons- están arrojando cifras de acceso masivo a las publicaciones científicas y a los resultados de las investigaciones.

5. El copyright protege la inversión del autor y del editor.

6. Los editores promueven la creación de archivos protegidos mediante copyright para la preservación a perpetuidad.

7. Los datos todavía sin procesar de las investigaciones deberían ser accesibles para todos los investigadores.

8. La publicación de contenidos en cualquier medio o soporte tiene costes.

9. Los depósitos o contenedores abiertos de contenidos en la red amenazan con desestabilizar los beneficios que se derivan de las suscripciones y acabar con el proceso del peer review.

10. No funcionarán nunca las “soluciones únicas para todos”.

 Queda abierto el debate entre la Edición 1.0 y la Edición 2.0. ¿Alguien tiene algo que decir?

8:38 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (2)