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miércoles, 24 de enero de 2007

En la New York Public Library se celebró el pasado día 18 de enero un encuentro significativamente titulado Un-bound, por paralelismo con la fórmula música de los conciertos un-plugged, desencuadernados, sin encuadernación, sin lomos, así parece que serán los nuevos libros.

Un-Bound: Advanced Book Publishing in a Digital World


El debate, significativamente titulado Advancing Book Publishing in a Digital World, convocado por Google, se celebró en la biblioteca pública más importante de los Estados Unidos, abanderada, entre otras, de la digitalización de buena parte de sus colecciones y de su puesta a pública disposición a través de la web. La cuestión, como apuntaba en la entrada de ayer, es que Google ofrecerá, en connivencia con los editores que así lo deseen, la posibilidad de adquirir y descargar textos completos de sus obras editadas en papel, de manera que deberá ser el lector quien asumas las funciones no sólo de impresor, sino también de encuadernador. Los millones de libros que se augura que un futuro próximo serán descargables, no tendrán tapas, estarán desencuadernados, unbound, y puede que el antiquísimo y noble oficio de encuadernador sea otra de las especies en peligro inminente de extinción. Sea o no eso así, algunos comentaristas especializados que pudieron asistir a tan selecta reunión, realizan un reproche, seguramente, certero: en la reunión, abalada por los más selecto y florido del panorama digital, se habló mucho de digitalización, de capacidad incremental de almacenamiento, de dispositivos multifuncionales, de cifras de negocio crecientes, de alianzas mediáticas y estratégicas, pero se olvidaron, aparentemente, de una nimiedad: el lector, el lector y la manera en que quiere o desea leer, en que le conviene usar o consumir un tipo de texto determinado y no otro. Se habló, por tanto, de tecnología y dinero, pero no de lectura y cambio cultural, y una cosa no puede ir sin la otra. [la transcripción de una discusión mantenida en noviembre del 2005 en torno a la estrategia de digitalización de Google en el mismo escenario puede encontrarse aquí]

De hecho, la tesis central de este blog dice así: "es muy posible que el debate sobre el futuro del libro tenga que plantearse no como el de una unidad inseparable -el futuro del libro, a secas- sino como el de destinos y futuros paralelos en función del tipo de contenidos que se comuniquen, las ventajas que se obtengan transmitiéndolos de una u otra forma y el tipo de público al que vayan dirigidos. En suma, para avanzar en este debate deberíamos comenzar a hablar, comenzar a pensar, en términos de "los futuros del libro", idea de la que este blog toma el nombre". Y es que, ¿puede pensar alguien en imprimirse y encuadernarse Guerra y Paz o las obras completas de Balzac a diferencia de lo que uno hace cuando se descarga, imprime, encuaderna, anota, subraya y tira un documento de trabajo o un artículo de una revista especializada?

11:04 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (1)