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martes, 23 de enero de 2007

Era previsible: el proyecto de Google Book Search no se limitará, en el futuro, a ofrecer una visión parcial de los contenidos sino que propiciará y facilitará las descargas de textos completos en diversos formatos y para diferentes soportes.

Google Book Search


A casi nadie se le escapa que añadir algún servicio más a lo que Google Book Search ya ofrecía era cuestión de tiempo, no de conocimiento. Si en la primera fase de su proyecto de digitalización resulta posible visualizar, simplificando, fragmentos de textos o textos completos en función de su grado de disponibilidad legal y de los acuerdos alcanzados con los editores, en la segunda fase se trata de, literalmente, "trabajar en el desarrollo de una plataforma que permitirá a los editores dar a los lectores acceso completo a los libros online". Eso ha dicho Jens Redmer, Director de Google Book Search en Europa, y seguro que sabe de qué van las cosas: las editoriales Penguin, Harper Collins y Simon & Schuster han llegado ya a acuerdos con Google para permitir que el usuario, el lector, el comprador, descargen los ficheros de los libros encontrados tras una búsqueda en el formato que deseen y para el soporte que necesiten, sea una PDA, un teléfono móvil, un libro electrónico, un ordenador portatil o cualquier otro híbrido que en el futuro pudiera surgir (el I Phone, por ejemplo).

El lenguaje XML llevaba en sus entrañas esa potencialidad que los ingenieros conocían bien: una vez desvinculado el contenido de su formato, envasar la información en el recipiente que coorresponda, es tarea sencilla. Podía haberlo hecho Google o cualquier otro operador global, era cuestión de tiempo, y mientras se contemplen y respeten las leyes de la propiedad intelectual, no habrá impedimento alguno al que proyecto avance, venza y convenza.

No conviene olvidar, tampoco, que Amazon está haciendo lo mismo en Francia -como se ha mencionado reiteradamente en este blog-, y que los editores están abocados a entenderse con los desbrozadores y gestores de la información global. Se ha achacado en muchas ocasiones al buscador que hacía preponderar los textos ingleses sobre las lenguas vernáculas, y puede que fuera así cuando el afligido Jean-Noël Jeanneney buscara los textos de Flaubert hace un par de años, pero hoy ni siquiera esa objeción es cierta, porque al identificar nuestra IP nos propone una lengua de interlocución vinculada a nuestra dirección -el español, en nuestro caso-, y los resultados de las búsquedas que realicemos destacan, siempre, las ediciones en esa misma lengua. Prueben con Cervantes, y verán.

10:11 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (1)