Simon & Schuster, el gigante editorial norteamericano, se ha asociado con el sitigo web Gather.com, para explotar comercialmente las posibilidades de la creación digital.
Muchos auguraron que la edición digital a través de la web, al proporcionar los medios para autopublicarse de manera barata y sencilla, acabaría con los editoriales como intermediarias entre el escritor y su público lector y, de paso, con el editor, ese agente mediador empeñado en moldear un catálogo selectivo de textos y autores y vivir de eso. Pues bien, la primera profecía no se cumplió, al menos por lo que respecta a la desaparición de las editoriales y a la autonomía de los escritores porque, después de infructuosos experimentos -desde Stephen King a Pérez Reverte-, comprobaron que la maquinaria de edición, promoción, comunicación y abono de los derechos era mucho más eficaz y efectiva que si lo intentaban hacer por su cuenta. Lo que sí ha ocurrido, sin embargo, es que han surgido editoriales enteramente digitales, como Eastgate, editoriales o instituciones que permiten degustar digitalmente un anticipo de lo que vendrá en papel o una ración entera de texto, como pueda hacer Traficantes de Sueños o el Círculo de Bellas Artes, y editoriales que utilicen la web para descubrir nuevos talentos mediáticos multisoporte, que lo mismo sirvan para el papel que para la web, como ocurre con Gather y Simon & Shuster.
Para participar en el concurso The First Chapter es necesario haberse inscrito previamente en Gather.com, junto a los 170.000 aspirantes a escritor restantes, en la esperanza de ganar $5000 y convertirse en un escritor galardonado y publicado por el sello Touchstone/Simon & Schuster.
Ánimo y que no sea nada, aunque, ¿sigue teniendo esto algo que ver con aquel escritor retirado y concentrado sobre su obra cuyo principal aliciente era la calidad de su texto o estas nuevas formas de reclutamiento y cooptación, masivas y superabundantes, tienen más que ver con el espectáculo y la teatralización de la escritura?