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miércoles, 10 de enero de 2007

El 27 de diciembre pasado informábamos en Los futuros del libro de la agria polémica que se ha desatado en Francia en torno a los acuerdos que diversos editores han firmado con Amazon para la digitalización y comercialización de sus libros. La polémica continúa, pero ahora son sus defensores, no necesariemente firmantes del acuerdo comercial, quienes defienden la iniciativa.


En las páginas de la interesante Livres Hebdo encontramos la segunda fase de la disputa una vez que los editores y libreros apocalípticos han esgrimido sus argumentos. Son ahora tres profesionales, François Gèze, de La Decouverte, Arnaud Nourry, de Hachette Livre y Claude Tarrène, de Le Dilettante, quienes esgrimen argumentos y razones a favor de la alianza difíciles de contravenir. Especialmente clarividente resulta Claude Tarrène cuando dice:

"...la web, señores, es el más grande agente de difusión sobre la tierra; la red difunde la diversidad y salvaguarda la pluralidad. Internet no es un agente de concentración, más bien el garante de todas las iniciativas posibles.... Ciertas grandes librerías están teniendo éxito. El presidente del muy selecto e informado "Círculo de la Librería", Denis Mollat, patrón de 57 librerías que contienen 155000 obras referenciadas en Bordeaux, en una superficie de 2600 metros cuadrados, ha permitido en su sitio www.mollat.com un diálogo entre sus librerías, los verdaderos lectores capaces de aconsejar y sus clientes internatuas... no hay libros sin lectores. Y no habrá lectores sin libros accesibles".

Rechazo, por tanto, la oposición frontal entre Internet y las librerías e insisto en que los libreros se equivocan al elegir enemigo. Cualquiera que conozca un proyecto como Iberlibro, parte hoy de la multinacional Abebooks pero nacida del empeño y la sabiduría profesionales de Adolfo Pisa, sabrá que esa red de libreros de viejo y ocasión, ha visto incrementada sus ganancias exponencialmente gracias a la inclusión de sus catálogos en la red. Nunca antes, de no mediar la existencia de Internet, hubieran imaginado la facilidad con que, desde cualquier punto del mundo, un lector adquiere un libro viejo, usado o descatalogado. Si alguien es capaz, que me explique si el beneficio no es mutuo.

12:43 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (1)