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lunes, 08 de enero de 2007

Muchos lo presienten y pocos están dispuestos a reconocerlo o expresarlo abiertamente, pero Lawrence Lessig, en una reciente entrevista, habla claramente del posible futuro de las editoriales en el territorio digital.


En una reciente entrevista publicada en el diario alemán Süddeutsche Zeitung, Lawrence Lessig, el creador de la licencia Creative Commons, se atrevió a expresar lo que muchos otros vislumbran pero callan, por temor a enojar a los editores y parecer hostil al libro.

Vale la pena traducir el fragmento de la conversación y arrojarlo a la blogosfera para animar a la reflexión sobre el ineludible futuro de muchos editores:

SZ: [...] Usted dice: veamos qué modelo de negocio se impone. Pero el concepto "modelo de negocio" comporta que alguien debe ganar dinero porque si no, no habría motivación alguna para la producción de libros. ¿Cómo debe sobrevivir una editorial normal en tiempos de libre acceso?

Lessig: Bien, yo tampoco sé cómo pueden sobrevivir. Tampoco sé cómo las empresas que fabrican películas para las cámaras fotográficas pueden sobrevivir en tiempos de las cámaras digitales. Piense en la tecnología de la máquina Polaroid...

SZ. Pero, ¿se seguirán imprimiendo libros?

Lessig: Para cada tecnología existe un modelo de negocio. Pero las tecnologías cambian, así que algunos pierden sus negocios...

SZ: ... pero no todas las tecnologías desaparecen cuando una nueva surge. En los primeros años noventa todo el mundo pensaba que los libros desaparecerían sustituidos por las tecnologías digitales. Pero eso no ha ocurrido.

Lessig: De acuerdo, las nuevas tecnologías no siempre sustituyen a las antiguas. La radio, es un ejemplo, sobrevivió a la introducción de la televisión. Pero la cuestión es: el objetivo de una política de la competencia no es proteger a los que entran en competencia sino a la competencia misma. Y podría ocurrir que uno de los modelos ya no fuera lo suficientemente competente. Es, naturalmente, una pena. Pero la evolución debe continuar y debemos encontrar soluciones para el estado actual de las tecnologías. No creo que los propietarios de los derechos de la propiedad intelectual deban intentar proteger a todas las pequeñas editoriales. Eso sería un fallo moral.

SZ: ¿La consecuencia de sus ideas no sería que deberíamos implantar una regulación estatal mucho más fuerte ya que sería necesario desarrollar medidas que favorecieran la investigación dentro de las empresas? Sobre todo porque la cuestión no sólo toca a la música o a los libros sino, sobre todo, a las patentes médicas y farmacéuticas.

Lessig: Las patentes no son malas en principio. En muchos sentidos son un mal necesario. Mientras los medicamentos sean producidos por empresas privadas, las patentes seguirán siendo la razón por la que las empresas invierten. Pero existen otros medios mediante los que puede financiarse un medicamento. Y debemos ser conscientes de que aunque aceptemos el sistema de patentes eso no significa que ese sistema, concebido para un tipo de desarrollos, sirva o sea necesario para el resto de formas. Sólo porque las patentes sean buenas para los medicamentos no quiere decir automáticamente que lo sean para el desarrollo de software o para Internet. Pienso que es falso extender las patentes a todas las formas de información, como sucede en los Estados Unidos. No se plantea la pregunta de si el sistema de patentes procura más beneficios que daños...

 

La protección o la sobreprotección no es, según Lessig, la manera en que los editores deben crecer ni evolucionar en el nuevo entorno. Antes bien, comprender qué está sucediendo y de qué manera pueden y deben aprovecharlo.

6:01 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (0)