¿Porqué se agota la reflexión sobre el futuro del libro, sospechosamente, allí donde terminan los intereses profesionales de cada colectivo?
Es cierto que si el libro se inventara hoy y con él todos los dispositivos textuales que incorpora para facilitar la lectura, sería considerado como un invento extraordinario. Esta evidencia se ha repetido hasta la saciedad y en ella suelen refugiarse quienes no desean avanzar más en la reflexión sobre el futuro del libro. No es menos cierto, en contrapartida, que la digitalización convierte cualquier contenido en fluido potencialmente fragmentable y transmisible y que las propiedades del hipertexto permiten que un libro pierda la vergüenza y la compostura rompiendo con sus limites físicos. Existen libros, incluso, tipos de libros en papel, al menos, que nos han dejado de interesar en cuanto tales -enciclopedias, diccionarios, obras de refencia y consulta, guías de viaje, incluso libros de texto y, sobre todo, literatura profesional-, porque, en primer lugar, puede que no nos interese monolíticamente todo el contenido que nos ofrecen -queremos consultar sólo una parte, una porción, un fragmento- y, en segundo lugar, porque nos importe más la riqueza de las relaciones que pueda proporcionarnos mediante el hipertexto o porque valoremos más el tipo de contenidos añadidos que nos puedan suministrar -imagen en movimiento, audio, grafismos, etc.-. Es muy posible, en consecuencia, que tuviéramos que plantear el debate no como el de una unidad inseparable -el futuro del libro, a secas- sino como el de destinos y futuros paralelos en función del tipo de contenidos que se comuniquen, las ventajas que se obtengan transmitiéndolos de una u otra forma y el tipo de público al que vayan dirigidos. En suma, para avanzar en este debate deberaímos comenzar a hablar, comenzar a pensar, en términos de "los futuros del libro".
Para comprobar hasta que punto esto es cierto, basta con echar una ojeada a los siguientes soportes y al tipo de contenidos que difunden:
1. Scan this book. Kevin Keely: el último de los artículos que ha desencadenado una polémica más sobre el futuro de los libros. Las respuestas de John Updike y Enrique Vila-Matas ("El libro por venir") han sido de un alcance intelectual bajísimo.
2. Proyecto Gutenberg: el decano de los proyectos de digitalización. La literatura de dominio público asequible para todos los públicos (digitalmente alfabetizados).
3. Internet Archiv Bookmobile: el contenido hecho fluido digital transmitido a través de los satélites:
4. Ediciones de la Universidad Politécnica de Cataluña: una iniciativa pionera: todos los libros digitalizados desde el origen, ningún descatalogado o agotado más, guerra disuasoria contra la fotocopia ilegal, quiebra del tabú de la unidad de la obra.
5. Questia: los libros dejan de interesarnos por su contenido completo. Los libros nos interesan en cuanto contenedores de información que podemos recortar y fragmentar para construir contenedores a medida.
6. Lonely Planet y Sony lanzan guías de viaje para la PSP: hay libros que ya no nos interesan, sobre todo aquellos difíciles de reeditar, de actualizar, que se vuelven obsoletos rápidamente y que dejan de ser demasiado pronto útiles compañeros de viaje.
7. Enciclopedia Británica: ni un sólo papel más. La Británica se edita en DVD y la riqueza de las relaciones que proporciona en cualquier búsqueda que realicemos es infinitamente superior a la del libro convencional.