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lunes, 23 de febrero de 2009

A falta de poco más de un año para que se produzca el ‘apagón analógico’, asustan los números: ¿cuál será la realidad de la TDT en España cuando este período de tiempo haya trascurrido?


Hace algo más de tres años que la Televisión Digital Terrestre (TDT) comenzó su andadura en nuestro país (año 2005) y, desde entonces, sólo se han vendido quince millones de sintonizadores de la nueva televisión. Aunque la cantidad no es poca, esa cifra tiene un significado inquietante: en el estrecho período de tiempo que resta hasta el próximo 3 de abril de 2010 deberá venderse esa misma cantidad (esto es, casi quince millones de sintonizadores de Televisión Digital Terrestre más) para que ningún español se quede sin ver televisión.

 

El último informe de Impulsa TDT indica que el pasado mes de diciembre se batió un récord de venta de equipos TDT, ya que un millón de aparatos fueron adquiridos. Si bien es muy importante este dato para lograr el objetivo, deben puntualizarse dos cosas. En primer término, que durante ese período de tiempo fue realizada la campaña publicitaria del Ministerio de Industria en la que se invirtieron más de seis millones de euros. En segundo lugar, que ese dato debería repetirse mensualmente de aquí a abril de 2010 para que ninguna televisión quede al margen de la TDT o, dicho de otro modo, deberá venderse en esta cuenta atrás, al menos, tanto como se ha vendido durante los tres últimos años.

           

También hace temblar la cantidad de antenas instaladas, ya que, siempre según los datos de Impulsa TDT, 431.000 edificios aún no han adaptado sus antenas, o lo que es lo mismo, un tercio del total (34,4%). En 2008, sólo lo han hecho un 13,9%, por lo que tampoco se observa una mejora en el ritmo del proceso. Adicionalmente, unos 60.000 edificios sin antenizar tienen como fecha límite para la resolución de este problema el muy cercano 30 de junio de 2009, al estar situados en las zonas geográficas de la Primera Fase del apagado, lo que afecta a 5.181.000 habitantes. Frente a la penetración del 42,8% de media nacional en enero de 2009, en esos lugares ese dato sólo alcanza el 36,3%. Muy contraria es la situación en Madrid (53,8%), Canarias (51%), Comunidad Valenciana (47,4%), Cataluña (49,4%) y Andalucía (43,9%), todas ellas comunidades que superan la media.

 

Un dato queda a salvo de este pesimista panorama: la cobertura de la TDT alcanza ya al 92,38% de la población, más de dos puntos por encima de las obligaciones fijadas en el Plan Técnico Nacional de la TDT.

 

No obstante, la situación es tan crítica que el pasado viernes 20 de febrero de 2009 el Consejo de Ministros aprobó un Decreto Ley de medidas urgentes que proclama, entre sus ‘medidas liberalizadoras’, la instauración de la plataforma satelital como la solución tecnológica ‘mas adecuada’ para cubrir el acceso total de la población española a la TDT en las zonas en las que no llegará por vía terrestre. Con ello, la TDT será posible en zonas ‘dispersas y aisladas en las que no es viable económicamente proporcionar cobertura terrestre de TDT’ y, así, el 1,5% de la población española quedará beneficiado con esta solución. Para lograr este acceso de los ciudadanos a la televisión digital en zonas sin cobertura en el ámbito estatal, los operadores de TDT de ámbito estatal tendrán la obligación de poner conjuntamente sus canales a disposición de, al menos, un mismo distribuidor de servicios por satélite. Aunque esta determinación legal es muy positiva, el secretario general de la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA), Jorge del Corral, insistió en la necesidad de contar con más medidas del Ejecutivo de cara a la llegada de la TDT.

 

Dejando a un lado los aspectos puramente cuantitativos, debe apuntarse otra característica desfavorable de la situación de adaptación de la TDT en nuestro país: las prestaciones de los aparatos son mínimas. Impulsa TDT, que maneja datos de expertos en el tema, ha desvelado que la práctica totalidad del mercado está controlado por los zappers (es decir, los sintonizadores que sólo permiten cambiar de canal). Esto significa que aquellos con los que sería accesible la interactividad y la TDT de pago –los que incorporan el estándar MHP (Multimedia Home Platform)- tienen una escasísima presencia en los hogares.

 

Por tanto, quedan pendientes dos asignaturas principales en la adaptación a la TDT: la orientación de las antenas para poder recibir TDT y, por otro lado, la evolución hacia sintonizadores MHP (con posibilidad de interactividad) que superan las expectativas de los actuales zappers, que sólo cuentan con la posibilidad de cambio de canal. De esta forma, se abre nuevas vías de desarrollo hacia servicios exclusivos de la televisión digital que permitirán una evolución real de los sistemas analógicos a los digitales y que se plasmarán en nuevas vías de mercado en el sector audiovisual.

 

El problema que aparece es que el espectador de la TDT no es consciente del verdadero cambio que supone este adelanto tecnológico. Á vista del espectador, la TDT actual es igual a la televisión analógica con una pequeña diferencia: un mayor número de canales. No obstante, en abril de 2010 debemos pensar en una televisión en la que la interactividad debe convertirse en uno de los principales ejes sobre los que se tiene que estructurar el nuevo modelo de consumo televisivo. Y, por ahora, nadie es consciente de ello….

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