La entrada en una bitácora sobre Rehabilitación y Medicina Física,
interesante en muchos aspectos, nos ha incitado, sin que sirva de precedente, a
comentar algunos elementos de su contenido y que exponemos aquí.
Samuel Franco Rodríguez gestiona el blog Rehabilitación y
Medicina Física cuyos contenidos son muy de aprovechar para un
fisioterapeuta. Especialmente si se está abierto a las nuevas posibilidades
terapéuticas y se tienen inquietudes por las nuevas tecnologías. Lo que nos
lleva a esta bitácora es en este caso una entrada en la que los fisioterapeutas
de ven directamente aludidos.
En la susodicha entrada
se dice textualmente “la visión más negra
para los médicos rehabilitadores sería la de fisioterapeutas como consultores
directos de otros especialistas médicos, con la especialidad abolida en España
y el mundo y nosotros los médicos rehabilitadores obligados a reconvertirnos en
ellos o en médicos de otra cosa, y ellos tratando de ser como nosotros”. No
dudo de que esta afirmación tan lapidaria tenga su justificación en opiniones
vertidas por fisioterapeutas y quizás, también, en suspicacias interprofesionales asentadas a
lo largo de los años. La Fisioterapia y la Rehabilitación, como especialidad
médica, tienen una vinculación tradicional en España, duradera en el contexto de
la corta historia de nuestro sistema sanitario. Aunque en nuestro periodo
formativo fuimos víctimas, allá por los primeros años noventa, del proselitismo
de unos y de las pretensiones de otros, nos hemos ido alejando de esa beligerancia apriorística que no es nada
productiva. No implica esto la falta de disensión, discrepancia o disconformidad en determinados
supuestos derivados de esa estrecha relación que nos une. Estas tensiones sí
son fructíferas y provocan reflexiones y cuestionamientos que contribuyen al
avance de la Fisioterapia. Así, esa tradicional vinculación ha desaparecido en
algunos entornos, como, por ejemplo, la Atención Primaria, donde el
fisioterapeuta trabaja directamente con el equipo de salud, sin que haya nada
suponer la necesidad de otro especialista médico. A este respecto hemos
publicado una entrada sobre la prescripción
de fisioterapia por otros médicos ajenos a la Rehabilitación. En otros
ámbitos, como el deporte o la educación especial, el fisioterapeuta realiza el
trabajo propio de sus competencias con otros profesionales sin intervención, de
nuevo, del rehabilitador.
En nuestro país, y en los de nuestro entorno inmediato, hay
fisioterapeutas que trabajan en la atención directa, es decir, como
primeros agentes de salud en muchos procesos de enfermedad, generalmente
ligados a problemas musculoesqueléticos, pero, nos da la impresión, con auge de
patologías del suelo pélvico o neumológicas, por ejemplo. La formación en
Fisioterapia, en nuestra opinión, debe enfocarse hacia el conocimiento de un
correcto diagnóstico diferencial en el ámbito de nuestras competencias, pues la
mayoría de los fisioterapeutas se verán abocados a este tipo de atención. Una
vez más, la relación con el rehabilitador es inexistente.
También la sanidad pública está acogiendo nuevas formas de
atención fisioterapéutica como la derivación directa de pacientes con determinados
procesos (prótesis de rodilla, enfermos con patología o riesgo respiratorios,
por ejemplo). En la práctica diaria, no como afirma Samuel Franco (“los fisioterapeutas encienden la máquina y
después hacen lo que les da la gana
o lo que pueden en el mejor de los casos”), los fisioterapeutas aplican
prescripciones muy genéricas en base, es de suponer, a unos conocimientos y los
prescriptores, es de suponer, confían en
ellos. Otra cosa es las diferentes disposiciones a la hora de trabajar que
existen en todas las profesiones.
Por lo demás, los comentarios del autor sobre las prácticas continuistas,
la falta de crítica sobre las mismas, las posturas pancistas e inmovilistas
merecen nuestro asentimiento y pensamos que son comunes en otras
especialidades, y, lo que a nosotros nos interesa, también están presentes
entre los fisioterapeutas. El problema que conlleva esta crítica es que, cuando no participan de esas actitudes,
los fisioterapeutas se ven arrastrados al cumplimiento de unas prescripciones
(recordemos que no hacemos lo que nos da
la gana, a pesar de que muchas veces sería lo correcto ética y científicamente
hablando) ajenas a criterios de eficacia, e incluso muchas veces ajenas a los
intereses del paciente. No olvidemos que la frustración del profesional por
ejercer contra normas fiables y eficaces, con inclusión de criterios como la
gestión de recursos o las necesidades del paciente conduce, casi con seguridad,
a desidia, estrés laboral u otro tipo de padecimientos
que no benefician en nada nuestros tratamientos. Y aquí es donde apelamos a la responsabilidad
del especialista en Rehabilitación. Herramientas como la historia clínica electrónica,
que facilita el flujo de información, a la que menciona también el autor,
deberían contribuir a que la opinión del fisioterapeuta sea tenida en cuenta
cuando de ello depende la prescripción o continuidad de la fisioterapia.
Finalmente decir que la entrada aborda temas de interés
compartido y que implican una puesta al día permanente, la apertura de miras, el
interés por la mejora, y otros aspectos que son defendibles para todas las
profesiones sanitarias.
Ver sobre este tema FISIOTERAPIA O REHABILITACIÓN, ¿ES PRECISA LA DIFERENCIACIÓN?
LEER MÁS FISIOTERAPIA.