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martes, 18 de noviembre de 2008

El Diario Médico,en uno de sus Recortes de Prensa, publica (23/4/2008) una  reflexión muy interesante sobre las tendencias y deficiencias de los sanitarios actuales. Contrapone la práctica high-touch a la práctica high-tech, es decir, el uso a veces desproporcionado que se hace en la práctica diaria de la tecnología. Sus reflexiones son más relevantes en una época de ajuste económico y replanteamiento del uso de los recursos sanitarios.


La medicina o práctica high-touch sería la basada en la historia clínica "cuidadosamente construida junto con un pertinente examen físico y una crítica interpretación de la información obtenida". También dice el autor que "no hacer nada es a veces hacer mucho" y que "muchos pacientes se recuperan a pesar de lo que hacemos, no debido a lo que hacemos". Nosotros, desde un escepticismo constructivo, nos adherimos sin duda a esas palabras. Recordamos ahora conceptos que también hemos abordado en esta tribuna, como la "obstinación terapéutica" (encarnizamiento terapéutico en los cuidados paliativos) o la vis medicatrix naturae. Somos beneficiarios y víctimas a la vez de una puesta a nuestra disposición de una cantidad desmedida de recursos que en muchos casos no obedece a unos criterios científicos, de utilidad, de eficiencia o éticamente considerados. En momentos de redistribución de recursos debemos replantearnos un modelo quizás excesivamente tecnificado, adictivo para los pacientes, burocratizado. La fisioterapia no escapa a esta tendencia. Deberíamos sopesar la conveniencia de los tratamientos, las dosis, la participación del paciente en su salud, los recursos utilizados y la relevancia clínica de sus resultados. Algunos estudios replantean todas estas cuestiones y, en nuestra opinión, los fisioterapeutas deberíamos tener un criterio y una mayor particiapación en todas ellas. Porque, no lo olvidemos, podemos y debemos ser gestores. Y para ello debemos ejercer nuestra responsabilidad, asumirla. Porque es el profesional de la fisioterapia el que más sabe sobre su trabajo.

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12:46 | gestionado por Juan Antonio González García | Enviar comentario (2)

Estamos en tiempos de crisis. Sólo los más pudientes tentarían dudar ante ello. Por si acaso, nos lo recuerdan constantemente. No hace mucho leímos que esta vociferada crisis no afectaría al sistema sanitario. La implicación personal de nuestros más altos mandatarios en el compromiso con el gasto  (o inversión) social sería garantía para que las prestaciones sanitarias no se afectaran. Pero no olvidemos que la gestión de la sanidad pública es competencia de las Autonomías. Y, ¿qué pasa entonces?.


La crisis nos afecta. Nos afecta como integrantes del Sistema Nacional de Salud y como ciudadanos receptores de servicios sanitarios. Parece que es la patente de corso para aminorar el gasto sanitario. Como no somos gestores desconocemos el alcance macroscópico de las directrices sobre control del gasto. Pero el trabajo de campo, el día a día del hospital o del centro de salud nota las repercusiones de la recesión. Se frena el gasto en materia de personal, se deja de sufragar la formación,  se paralizan planes de necesidades, no se repone material de uso para nuestro trabajo. Y como justificación está la crisis. "No hay dinero", se escucha en los pasillos. No queremos pensar lo que pasará con otros gastos: obras, servicios externos, renovaciones, ...En el capítulo de retribuciones no se compensa (desde  hace años) la subida del costo de la vida, la Carrera Profesional no se dotará en su cuarto nivel de incentivo económico, por ejemplo. Pero hay que entender que en las crisis nos tenemos que apretar el cinturón. Todos los afectados lo haríamos con nuestras economías domésticas. Ahora bien, más allá de lo observado, no nos gustaría que  las motivaciones fueran un subterfugio para aminorar gastos a costa de un merma en la asistencia sanitaria. Hay una disminución asumible en el contexto actual, pero siempre que sea transitoria. No es admisible, en materias como esta, provocar un ajuste que disminuya la calidad. Porque no se trata de un gasto, sino de una inversión de futuro hasta ahora accesible a la mayor parte de la población. Parece que algunos organismos estiman que nuestro sistema sanitario está retrocediendo. Esta materia debería estar liberada de litigios políticos. Invertir en sanidad, en investigación y docencia para la salud, es rentable y debería ser compatible con un adecuado uso de recursos, ajeno a las preferencias injustificadas y vaivenes de los gestores.

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12:08 | gestionado por Juan Antonio González García | Enviar comentario (1)