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lunes, 21 de abril de 2008

En el ámbito de las ciencias biológicas los avances son constantes, provocando la necesidad de una actualización exigente en mayor o menor grado. La fisioterapia, ocupada y preocupada por el cuerpo humano, no debe permanecer impasible ante  este hecho si quiere procurarse prestigio  social y el reconocimiento de las demás profesiones sanitarias. La puesta al día, la vigilia ante los nuevos avances, el conocimiento profundo, hace necesario, ineludible diríamos nosotros, un empuje decidido hacia las especialidades en fisioterapia.


La ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias, establece en su artículo 19.1 que "podrán establecerse especialidades en Ciencias de la Salud para los profesionales expresamente citados en los artículos 6 y 7 de esta ley", estando entre estos profesionales (art.7.2.b) los fisioterapeutas. La especialización es un hecho conocido en otras profesiones, siendo paradigmático el caso de Medicina, con especialidades reconocidas oficial y socialmente. No sólo es preceptiva, sino que los usuarios de los servicios prestados por los médicos no aceptaríamos de buen grado que una consulta o atención fuera satisfecha por otro profesional que el que tenga la especialidad pertinente. La Enfermería, como consecuencia lógica del avance del conocimiento, ha seguido también el camino de la especialización, existiendo en la actualidad hasta siete especialidades dentro de la disciplina.

                 

La aceptación por parte de cualquier colectivo de la figura del practicante generalista supone la negación del avance del conocimiento y de la asunción de que no es necesaria una profundización y puesta al día constantes. En un mundo globalizado, con generación permanente de estudios y ensayos científicos, dentro de cada disciplina y de las anejas, y una diseminación y acceso rápidos a los mismos, admitir que se puede estar al tanto y actualizado sobre todo lo que potencialmente podemos atender no es sino una ilusión. Una actitud ilusoria que podría llegar a ser peligrosa en otras disciplinas que manejan riesgos vitales (como la Medicina y la Enfermería) pero que en el caso de la Fisioterapia, y quizás en eso nos amparamos, no los conlleva, derivando en actitudes más cómodas.

No nos parece oportuna la disquisición entre especialización (Adiestramiento, preparación, estudio o ensayo en una determinada habilidad, arte o rama del conocimiento) y la práctica generalista porque entendemos que está superada. En términos biológicos  el menos especializado es el que tiene más posibilidades de supervivencia, pero en el mundo de la sanidad actual la falta de especialización tiene sus costes en cuanto a la calidad de las prestaciones y al reconocimiento del trabajo llevado a cabo por lo profesionales.

En el pasado pensábamos que todo fisioterapeuta debía forjarse trabajando en diferentes ámbitos, para tener así una visión global de la profesión y cubrir las abundantes lagunas de conocimiento y prácticas dejadas por la formación pregrado en las  escuelas universitarias. Esperemos que estas deficiencias se cubran con la nueva titulación de Grado y la ampliación a cuatro años de la carrera de Fisioterapia. Sin embargo, mientras nuestras esperanzas se ven o no cumplidas, el camino de la especialización debe ser impulsado por la profesión, suponemos que encabezado por sus Colegios Profesionales, asociaciones y sociedades científicas. En este proceso también deberían estar interesados los responsables universiarios, como  protagonistas de las  docencia, y los responsables sanitarios, como demandantes de unos profesionales mejor cualificados y como receptores de los alumnos de posgrado.

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11:48 | gestionado por Juan Antonio González García | Enviar comentario (2)