«Es preciso asumir nuevos retos y responsabilidades.»
Palabras clave: concepto, fisioterapia, evolución histórica, retos.
Keywords: concept, physical therapy, physiotherapy, history, challenge.
Mots-clés: concept, kinesitherapie, evolution historique, challenge.
Todos conocemos la definición
académica de la palabra fisioterapia y, si nos preguntan sobre su significado,
diríamos casi miméticamente lo mismo. Aceptamos sin reparo esa definición formal.
Sin embargo, creemos que es posible e incluso necesaria una reflexión sobre el
fondo y la extensión de la misma. Lo que se plantea aquí es si efectivamente
bajo es palabra se amparan todas las nociones de fisioterapia y si el concepto
fisioterapia puede y/o debe sufrir una transformación. Pero quizás antes de
continuar no sería ocioso precisar lo que es un concepto, aspecto clave en
nuestra argumentación.
Se ha definido el concepto como el contenido significativo de determinadas
palabras. Las palabras son sólo símbolos de esas significaciones. Edward Sapir
(1) habla de concepto como
“envoltorio cómodo de ideas que comprende millares de elementos distintos de la
experiencia y que puede comprender otros tantos miles”. Así
pues, las palabras desencadenan inmediatamente una imagen porque ha habido una
asociación arbitraria que identifica el símbolo con las distintas nociones que
existen de lo que se simboliza. Para que sea posible la comunicación de ideas
las distintas nociones de algo deben confundirse, y esto es así también para la
palabra fisioterapia.
Volvamos ahora, sin intención de ser prolijos, sobre la definición de
Fisioterapia. La OMS (1968) la describe como “el arte y la ciencia del
tratamiento por medio del ejercicio terapéutico, calor, frío, luz, agua, masaje
y electricidad. Además, la Fisioterapia incluye la ejecución de pruebas
eléctricas y manuales para determinar el grado de afectación de la inervación y
la fuerza muscular, pruebas para determinar las capacidades funcionales o la
amplitud del movimiento articular y medidas de la capacidad vital, así como
ayudas diagnósticas para el control de la evolución”. La Confederación Mundial para la Fisioterapia
(WCPT) la define como “el conjunto de métodos, actuaciones y técnicas que,
mediante la aplicación de medios físicos curan, previenen y adaptan a personas
afectadas de disfunciones somáticas y orgánicas o a las que se desea mantener
un nivel adecuado de salud”. Reproducimos estas definiciones por la importancia
de las organizaciones de las que dimanan. Son muy genéricas y válidas a efectos
didácticos pero requieren una profundización para asegurarnos del valor de
concepto de la palabra fisioterapia, en los términos que decíamos más arriba.
Partimos del convencimiento de que las nociones de fisioterapia no son unívocas
y de que, además, es preciso explicitar nuevas concepciones.
La realidad de la profesión de Fisioterapia es radicalmente distinta de la de
hace medio siglo. Se ha producido un avance enorme en lo concerniente a las
técnicas así como a los campos de aplicación. Se ha desarrollado la formación
continuada demandada como una necesidad por el propio colectivo, la atención
primaria supone un grado mayor de autonomía pero también de responsabilidad, la
situación actual del mercado de trabajo propicia la orientación hacia el
ejercicio libre. Todo ello se acompaña de la permanencia en esquemas continuistas
en los que el fisioterapeuta es un mero ejecutante. Es esta situación que
dibujamos de una manera ciertamente somera en la que pretendemos reflejar
nuestra visión de la Fisioterapia. Prescindimos de las consideraciones legales,
no por desdeñarlas, sino porque esta concepción tiene más el carácter de
propuesta, de mirada hacia el futuro. Además, es un hecho que en España no existe
legislación específica en este ámbito y
sería conveniente profundizar en campos y técnicas que vienen siendo abarcados
por muchos fisioterapeutas como parte de su trabajo aún sin soporte normativo.
El núcleo de toda nuestra argumentación se halla en la propia palabra
fisioterapia. De ahí todo lo antedicho. Si examinamos la etimología y añadimos
una visión amplia, sin restricciones apriorísticas, no es difícil seguir el
hilo del razonamiento. Efectivamente, tenemos que prescindir de visiones
limitadoras ya en el nombre, como en la Kinesiterapia, definida como el sanar
por el movimiento. Vaillant y colaboradores (2) hablan de los fisioterapeutas,
desde un enfoque que podría cuestionarse, como especialistas en el movimiento
perturbado. Pero también aclaran que ese movimiento sobrepasa ampliamente al de
las estructuras musculoesqueléticas y abarca también el flujo gaseoso
respiratorio, la circulación arterial, venosa y linfática, la movilidad de la
vísceras y, por qué no, los flujos energéticos.
Decíamos, pues, que el nombre de la profesión es propicio al expansionamiento.
Lo que hacemos es tratar por medios naturales. Tratamos las consecuencias de la
patología pero también tratamos personas. Tratar es manejar, gestionar, pero es
también asistir a una persona. El acto terapéutico trasciende a la mera
ejecución limitada en tiempo y espacio. En su esfera entra la consideración de
aspectos sociales, económicos, familiares, profesionales, sicológicos,
educativos, etc. Nos enfrentamos a una visión totalizadora del paciente y esto
acarrea nuevas exigencias y compromisos.
En este sentido nos incorporamos a una corriente que se extiende por las otras
profesiones sanitarias. Lo que nos caracteriza es el conjunto de medios que
usamos como fisioterapeutas. Lo físico en este caso se refiere a los agentes
naturales, es decir, que se hallan presentes en la naturaleza. Este es un
concepto muy vago en cuanto que amplio. La naturaleza es el conjunto y
disposición de las cosas existentes, todo lo que no ha sido preparado
artificialmente. El movimiento o su ausencia, el calor o la electricidad
existen aunque nosotros seamos los que los generemos y dosifiquemos. En base a
esto realizamos prácticas convencionales en el sentido de que responden a
precedentes o a la costumbre. Constituyen las prácticas más antiguas y por ello
las más conocidas y difundidas. En este plano están la cinesiterapia clásica
(incluyendo también el masaje -con sus variantes- o métodos como Kabat o
Bobath) o la electroterapia. Pero el núcleo de nuestro discurso es que debemos
ensanchar nuestra visión de la Fisioterapia, verla desde una perspectiva
macroscópica. Esto significa verla en su actualidad y desde sus orígenes, al
tiempo que con un enfoque prospectivo3. Se trata de una ciencia
dinámica que precisa de un enriquecimiento constante en consonancia con el
contexto en el que está inmersa. Así, hemos ido adicionando técnicas y campos
de intervención como el drenaje linfático, la fisioterapia uroginecológica,
coloproctológica o cráneomandibular. Nadie duda de que son técnicas
genuinamente fisioterápicas. En la misma línea se debe y se están asumiendo
otras modalidades que se apoyan en métodos enteramente físicos y que incluso
son variantes de la Fisioterapia convencional. Nos referimos, entre otras, a
las llamadas, de forma cuestionable, terapias manuales (incluyendo Osteopatía,
Etiopatía, Quiropraxia, etc.), la digitopresión o la reflexoterapia podal.
Creemos que es legítimo reclamar todas ellas como propias de la Fisioterapia.
Junto a estas se originan fruto del esfuerzo y la experiencia de muchos/as
colegas nuevos abordajes terapéuticos como la microkinesiterapia, la técnica de
Sohier, la técnica de Maitland, la técnica de Mezières (y sus
derivaciones-Souchard, Bousquet-), la fisioterapia en animales, etc. que han de
ser integradas con una formación específica.
Hay otras técnicas no físicas que se utilizan en Fisioterapia. Tradicionalmente
se ha recurrido a técnicas de relajación como Shultz, Jacobson o la Sofrología.
Incluso la hipnosis ha sido propuesta como una ayuda para los fisioterapeutas4.
Tal vez lo novedoso de nuestra visión es entender que podemos asumir métodos no
consuetudinariamente fisioterápicos. Nos referimos en particular a la
acupuntura en sus diferentes modalidades5. No se trata de
reivindicarla para sí, sino de incluirla como una parte normal de la nuestra
práctica si lo consideramos oportuno. Obviamente, las otras técnicas que
utilizan medios físicos sobre puntos de acupuntura (electroterapia,
láserpuntura, digitopresión) son técnicas de la Fisioterapia.
Pero aún nos atrevemos a reclamar la posibilidad de usar otros medios
terapéuticos que bien pueden considerarse como naturales. Tales son la
Fitoterapia y la Homeopatía. Sus productos son de expendio libre e incluso de
uso ancestral y, con los conocimientos adecuados, pueden y deben ser
coadyuvantes en los tratamientos considerados convencionales6.
Esta noción expansiva de la Fisioterapia encuentra ahora mayores posibilidades
de verse desarrollada. La concepción de la salud y la horizontalización de la
toma de decisiones son un buen caldo de cultivo. Pero, además, consideramos que
esa evolución es necesaria y concordante con el proceso que se extiende a otros
países de nuestro entorno, respecto a los cuales sufrimos en muchos casos un
considerable retraso. Requiere un esfuerzo formativo y, tal vez, un cambio de
mentalidad. Heráclito dijo que nada permanece sino el cambio y la Fisioterapia
es un ejemplo de este sabio axioma.
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Bibliografía
1. Sapir, E. Definición de lenguaje. En: Lecturas de Antropología social y cultural. Madrid: UNED. 1995.
2. Vaillant, J., et als. Le diagnostic kinésithérapique. Kinésithér. Scient. 1999;389:9-12.
3. Albertos, F. Una medicina para el siglo XXI. Madrid. Ediciones Pirámide. 1996.
4. Varma, D. L´hipnose en kinésithérapie. Kinésithér. Scient. 1999; 394: 35-43.
5. Hopwood, V. ; Lovesey, M.; Mokone, S. Acupuncture and related techniques in Physical Therapy. New York. Curchill Livingstone. 1997.
6. Zerbid, O. Le point sur les traitements de la capsulite rétractile de l´épaule. Kinésithér. Scient. 1999;395: 16-45.
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