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lunes, 21 de enero de 2008

Mientras el sector energético debate sobre las ventajas e inconvenientes de cada una de las fuentes de energía alternativas al petróleo, los arquitectos también hacen sus propuestas que van dirigidas a conseguir que sus edificios no sólo sean sostenibles, es decir que no necesiten de ningún aporte de energía exterior, sino que además generen más energía de la que producen, este es el objetivo de la arquitectura dinámica.

Los edificios dinámicos como su propio nombre indica son edificios que cambian su forman constantemente, ya que están formados por plantas que giran independientemente entorno a un eje a diferentes velocidades. El primer edificio de estas características que se tiene pensado construir en el mundo, con 312 pisos y 68 plantas, es obra del ingeniero italiano David Fischer y comenzará su construcción a finales de 2007 en Dubai. Hasta aquí la arquitectura dinámica sería únicamente algo innovador y bello desde el punto de vista arquitectónico, sin embargo no son sólo eso: el calificativo de “verde” se lo tiene bien ganado, ya que este edificio además será capaz de producir energía completamente renovable y con emisiones nulas de dióxido de carbono para su consumo y otros  8 edificios de características similares Para la generación de la energía eléctrica utilizará turbinas eólicas y paneles fotovoltaicos: cada turbina generará 120.000 kWh/año de energía lo que supone un ahorro de 70 millones de dólares al año y evitará 600 toneladas de emisiones de dióxido de carbono.

[Mª Jesús Marcos Crespo]


Edificios que cambian de forma, que siguen al sol o que se mueven con el viento y además producen mucha más energía de la que necesitan, aunque parezca ciencia-ficción, es toda una realidad y se denomina “Arquitectura dinámica”. Esta arquitectura, según los expertos, se diferencia de la tradicional en que su estabilidad se basa en el movimiento dinámico en vez de en la gravedad. El primer edificio con estas características comenzó su construcción a finales de 2007 y en un plazo de 18 meses estará finalizado y se localizará en Dubai, tiene un coste estimado de 350M$ y contará con 200 apartamentos y oficinas, 5 villas con jardín y piscina, un hotel de cinco estrellas y hasta helipuerto.

 

Las ventaja de este tipo de arquitectura comienza ya con el proceso de construcción: el edificio es modular y prácticamente el 90% de sus componentes son elementos prefabricados que se manufacturan en una nave industrial y posteriormente se trasladan y se ensamblan a  un eje central de hormigón. Este proceso, según los constructores, implica que son necesarios únicamente 90 trabajadores en vez de los 2.000 que requiere un edificio de similares características. Además, se reduce el tiempo de construcción de 30 a 18 meses. Por otra parte al ser más ligeros y con capacidad de movimiento resultan 1,3 veces más resistentes a los terremotos que un edificio convencional.

 

Con respecto al sistema de generación de energía el edificio cuenta con 48 turbinas eólicas horizontales situadas entre cada dos pisos. Cada turbina produce en condiciones adecuadas de viento 0.3 MWe. Aunque es bastante menos que lo que produciría una turbina vertical de similares características, suponiendo 4000 horas de viento al año (media en Dubai) el edificio produciría 120.000 kWh anuales. Como en Dubai la velocidad media del viento es de únicamente 16 km/h la electricidad generada seria aproximadamente la mitad.

El consumo medio de una familia es de 24.000 kWh anuales. Cada una de las turbinas proporciona la energía que necesitan 25 familias, como el edificio tendrá 200 apartamentos, ocho de las 48 turbinas serán suficientes para autoabastecerse de energía, el resto se verterá a la red como energía completamente renovable y suficiente para proveer a otros 7 edificios de similares características. La producción de la energía eólica justo en el punto en el que va a ser consumida evita además las pérdidas inherentes al transporte de la energía a la vez que facilita cualquier tipo de reparación si lo comparamos con los parques eólicos situados muy alejados de los núcleos urbanos. Como hemos dicho anteriormente ya se planean la construcción de edificios similares en otras 11 ciudades entre las que se encuentran Tokio, Nueva York, Moscú, Milán y tal vez y por qué no en nuestras ciudades. La información sobre este proyecto se encuentra en http://www.dynamicarchitecture.net/

13:05 | gestionado por David Serrano | Enviar comentario (10)

Los biocombustibles van a ser probablemente una parte del conjunto  de soluciones para frenar el progresivo aumento de los precios de los combustibles de transporte derivados del petróleo, pero de ningún modo pueden considerarse como una alternativa última. Ahorro, uso más eficiente y racional de la energía y utilización de otros combustibles alternativos son factores adicionales de enorme impacto en el sector energético, en general, y en el del transporte, en particular.

[J.L.G. Fierro, Instituto de Catálisis y Petroleoquímica, CSIC, Cantoblanco, Madrid]


La subida continuada del precio de los combustibles para el transporte a lo largo de los últimos cinco años ha despertado una conciencia social en aspectos tan relevantes como ahorro, mejora de la eficiencia en el uso y abastecimiento de fuentes energéticas tradicionales y alternativas. Ante una escalada de los precios del petróleo en la actualidad alrededor de 90 dólares por barril, estos ajustes difícilmente podrán rebajar este coste. Al contrario de situaciones puntuales en décadas anteriores, el mercado actual del petróleo se rige casi exclusivamente por factores de demanda laterales. Estos factores incluyen el fuerte crecimiento económico y el aumento paralelo de la demanda energética, principalmente petróleo, de países emergentes con renta media creciendo de forma rápida. En términos cuantitativos, cerca de dos terceras partes del crecimiento de la demanda de petróleo vienen de países de renta media como China e India.

Conforme a la situación actual del mercado del petróleo, se considera que los biocombustibles puedan penetrar con fuerza y así se alivie la presión de este mercado. La producción mundial de biocombustibles prácticamente se ha triplicado desde 1.3 millones de toneladas en 2000 hasta 4.3 millones de tonelada en 2007, si bien todavía no alcanza el 3% del consumo global de combustibles de transporte. Aproximadamente el 90% de la producción se concentra en Estados Unidos, Brasil y la UE. Esta producción puede hacerse más dispersa si los programas de desarrollo que se han puesto en marcha en países como China y Malasia se llevan a la práctica con éxito. Como es bien conocido, las materias primas que se usan para producir los biocombustibles son el cereal, azúcares (caña) y aceites vegetales. Si bien la expansión rápida en la producción de biocombustibles ha aumentado las expectativas para cubrir un nicho cada vez más importante dentro del mercado de los combustibles de transporte, también ha generado un sentimiento opuesto acerca del impacto de los precios crecientes de bienes básicos en el mercado globalizado de alimentación. Conforme a las estimaciones del FMI, el precio de los alimentos aumentó en 10% a lo largo de 2006 debido al incremento del coste de los cereales, trigo y soja como consecuencia de factores indirectos, entre los que se encuentra la demanda de biocombustibles. En línea con tal estimación, el gobierno chino ha puesto una moratoria acerca del incremento del uso del cereal para producción de etanol debido al incremento que han experimentado los precios al mismo tiempo que está promoviendo la producción de otras materias primas tales como yuca, sorgo y jatrofa que no compiten directamente con los cereales utilizados en la alimentación.

La producción de biocombustibles en Brasil, Estados Unidos, China y los países de la UE tiene un apoyo fiscal importante. Las razones están plenamente justificadas y tienen un impacto social amplio: diversificación de fuentes energéticas, mejora en la seguridad, desarrollo rural y cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones de CO2. Uno de los instrumentos introducidos para garantizar el mercado es la mezcla del biocombustible con el derivado de petróleo. El alcance de las normativas varía durante la vigencia de las medidas y entre los distintos países que la aplican, el volumen o porcentaje de mezcla y de la estrategia regional/nacional considerada. Se aplica también la reducción en impuestos o impuestos preferentes para compensar el coste más elevado de los biocombustibles que los de la gasolina y el diesel convencionales, al mismo tiempo que se estimula a los consumidores a comprar las mezclas del biocombustible con el combustible convencional. La UE  financia con 46.2 € por hectárea cultivada dedicada a biocombustible. Estados Unidos financia con 0.13 $ por litro para mezclas de etanol y 0.26$ por litro para biodiesel producido a partir de aceites vegetales. Brasil es el único país que ha promovido con mayor intensidad el uso de biocombustibles y ha fomentado la distribución de etanol en la casi totalidad de las gasolineras así como la fabricación de automóviles con  combustible flexible capaces de operar con gasolina, con E25 o con etanol.  

Aunque los biocombustibles comparten propiedades muy similares con los combustibles derivados de la destilación del petróleo, no son perfectos sustitutos. Los biocombustibles pueden utilizarse en los motores de combustión interna, con una mínima adaptación del motor, en mezclas hasta 10% de etanol y hasta 20% de biodiesel. El etanol contiene una energía aproximadamente dos tercios de la que almacena la gasolina mientras que en el biodiesel esta reducción es solo de 10%. Esta particularidad permite concluir que un automóvil recorrerá tantos menos kilómetros cuanto mayor sea la proporción del biocombustible en la mezcla, y especialmente de etanol.

Persisten algunas dudas acerca del futuro de los biocombustibles. Quizá la más seria reside en la dificultad de reducir la capacidad de producción por área cultivada de precursor de materia orgánica (aceite vegetal o cereal). La cantidad de biocombustible  que puede producirse oscila entre 0.9 Tm por hectárea de ricino en la UE, 3.8 Tm por hectárea de cereal en Estados Unidos y 6.0 Tm por hectárea de caña de azúcar en Brasil.  Incluso pueden conseguirse mejores rendimientos utilizando precursores celulósicos, hasta 9.4 Tm por hectárea, lo que reduce de forma significativa la extensión de tierra cultivada. El etanol producido a partir de celulosa requiere dos etapas: en una primera la celulosa se convierte en azúcares (pentosas) y en una segunda los azúcares se convierten en etanol mediante un proceso de fermentación. Indudablemente, esta vía es la más atractiva puesto que la celulosa es el material bio-orgánico más abundante (poda de árboles, bálago del cereal, serrín, residuos agrarios y municipales), si bien es el más costoso y difícil de realizar. Los costes de producción de bioetanol en Estados Unidos a partir de material celulósico se sitúan en 0.7$ por litro de etanol, lo que resulta excesivo comparado con el coste de 0.4$ por litro cuando se utiliza cereal como materia prima. Si bien estos costes evalúan en detalle los costes de producción, se requiere un análisis más detallado del ciclo de vida (LCA), incluyendo los costes de recogida, transporte y almacenamiento de volúmenes grandes de biomasa, para tener una idea más precisa del coste global del proceso.  

Se requieren tecnologías innovadoras capaces de producir biocombustibles de forma más eficiente, a partir de precursores más económicos (celulosa) y con coste más reducido. Las opciones deben ser sostenibles desde los puntos de vista económico, social y ambiental.  

5:58 | gestionado por David Serrano | Enviar comentario (3)