[R.M. Navarro]
En el pasado mes de Marzo, el Ministerio de Medio Ambiente y el IDEA presentaron los resultados de un estudio de análisis de ciclo de vida de combustibles alternativos para el transporte (biodiesel y bioetanol) con el objetivo de contar con un conocimiento fiable del comportamiento ambiental de dichas alternativas para poder definir las líneas de actuación a corto, medio y largo plazo con las que lograr la reducción de un modo eficaz de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). De acuerdo con el estudio presentado, los biocarburantes permiten reducir de modo eficaz las emisiones de gases de efecto invernadero. También el estudio advierte de que los procesos de obtención de biocombustibles pueden y deben ser mejorados.
El estudio realizado por el CIEMAT durante los últimos 3 años presenta datos comparativos sobre los beneficios ambientales de los combustibles alternativos frente a los convencionales cuantificando el balance energético y la incidencia en las emisiones de efecto invernadero que tienen lugar desde que se extraen las materias primas hasta su uso final como combustibles.
El objetivo del estudio ha sido evaluar, cuantificar y comparar los impactos ambientales de combustibles con funciones equivalentes. Por ejemplo, el etanol obtenido con cereales se ha comparado con la gasolina de 150 ppm de azufre y el biodiesel obtenido a partir de aceites vegetales crudos o usados con el combustible diesel de 50 ppm de azufre.
Entre las principales conclusiones en relación con el bioetanol, se puede destacar que el balance energético de la producción de mezclas combustibles bioetanol-gasolina es tanto mejor cuanto mayor es el contenido de etanol en la mezcla. Por ejemplo, el estudio muestra que la mezcla E85 (etanol mezclado al 85% con gasolina 95) evita que se emitan 170 g de CO2 por cada kilómetro recorrido en comparación con la gasolina 95. Asimismo, la mezcla E85 permite un ahorro de energía fósil del 36% comparado con la gasolina 95.
Del mismo modo las emisiones de GEI y el ahorro de energía fósil son también muy importantes para el caso del uso de biodiésel. Según el informe, el biodiésel obtenido a partir de aceites vegetales crudos evita que se emitan 120 g de CO2 por cada kilómetro recorrido en comparación con el combustible diesel de origen fósil. Con estos datos, la sustitución del 5,75% de combustibles por biocarburantes (en cumplimiento de la Directiva 2003/30/CE para 2010) supondría dejar de emitir 4,5 millones de toneladas de CO2.
El estudio también ha identificado posibles áreas para mejorar en los procesos de producción de biocarburantes. En el bioetanol, la reducción del consumo de fertilizantes y el número de labores en la etapa de cultivo, así como la utilización de la biomasa residual como fuente de energía en el proceso de transformación contribuirían a una optimación en el balance energético en su producción. En el ámbito del biodiesel, la implantación de sistemas de cogeneración en las plantas de extracción del aceite y la transformación a biodiesel, junto con la minimización del porcentaje de aceite de palma en la producción y la mayor eficacia en los sistemas de recogida de aceites usados, se han detectado como posibles áreas de mejora.
Los resultados del estudio demuestran que una política que fomente el uso de biocarburantes en el sector del transporte junto con otras medidas propuestas en la Estrategia Española de Cambio Climático y Energia Limpia pueden contribuir de una manera eficaz a alcanzar nuestros objetivos de Kyoto.
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