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viernes, 20 de octubre de 2006

[Jose Mª Escola]

El abastecimiento energético constituye en la actualidad uno de los temas de mayor preocupación en las sociedades occidentales. El creciente desarrollo económico producido en todo el mundo debido a la globalización ha traido consigo un incremento paralelo del consumo de energía, hasta alcanzar unos niveles sin precedentes en toda la historia. La consecuencia directa es una escalada en los precios de la energía y un aumento en las emisiones de CO2, que amenaza el clima del planeta. Ante estos problemas, existe un consenso cada vez mayor sobre la necesidad de elaborar un nuevo modelo energético con las máximas aportación posible de energías renovables (solar, biomasa, etc.), hidrógeno e incluso energía nuclear, a fin de garantizar el suministro a un precio razonable con el menor daño medioambiental posible.

Dentro de estas opciones, el aprovechamiento energético de la biomasa (materia prima de origen vegetal) constituye una alternativa particularmente atractiva, sobre todo si se trata de un residuo vegetal.


De hecho, la aportación de la biomasa representa aproximadamente el 14% del consumo energético mundial. Las formas de aprovechamiento energético de la biomasa son diversas dependiendo de su naturaleza. Así, es posible obtener etanol, cada vez más utilizado como combustible de automoción, a partir de la fermentación de los diferentes residuos de celulosa. Un ejemplo del interés suscitado por esta vía es el reciente acuerdo por BP y Du Pont para el desarrollo de enzimas modificadas genéticamente a fin de mejorar los rendimientos catalíticos actualmente obtenidos en la digestión y fermentación de polímeros de celulosa. No obstante, a pesar de su potencial, esta alternativa energética está limitada a ciertos productos vegetales. De hecho, se baraja no sólo la modificación genética de los microorganismos sino también de los propios cultivos para mejorar los rendimientos.

Otra alternativa de aprovechamiento energético de la biomasa es la gasificación, que permite obtener gas de síntesis (CO + H2) mediante calefacción controlada del residuo a temperaturas de 800 – 1000ºC en atmósfera de O2 o vapor de H2O. El gas de síntesis obtenido puede utilizarse como combustible directo, como fuente de H2 o como materia prima química para preparar gasolinas o diesel mediante el proceso Fischer-Tropsch. El empleo de vapor de agua en la alimentación permite incrementar la producción de hidrógeno reduciendo la producción de alquitranes y CO. La gasificación, dada la severidad del tratamiento, está particularmente indicada para el tratamiento de residuos vegetales difícilmente aprovechables por otras vías. Un ejemplo de estos residuos lo constituyen los alperujos producidos en la industria del aceite, cuyo volumen alcanza los 6.8 millones de toneladas anuales en toda el Unión Europea, y para los que no existe una salida fácil. Asimismo, la posibilidad de obtener hidrógeno parece particularmente atractiva dado que se postula como futuro vector energético en sustitución de los combustibles fósiles actuales, una vez que se solventen los problemas tecnológicos relacionados con su almacenamiento, transporte y sobre todo, el desarrollo de una pila de combustible factible. La obtención de hidrógeno por gasificación de biomasa se presenta como una opción interesante, ya que tiene la ventaja sobre el procedimiento clásico (reformado de metano con vapor de agua) de emplear un residuo y no materia prima química. Por lo tanto, se consigue realizar la doble tarea de eliminarlo y a la vez, valorizarlo. La gasificación de residuos vegetales, no obstante, presenta una serie de desafíos. Por un lado, desarrollar catalizadores que maximicen la producción de hidrógeno a las elevadas temperaturas de trabajo con la mayor vida útil posible. Por otra parte, conseguir el máximo agotamiento posible de CO en la corriente de hidrógeno obtenida considerando su futura aplicación como combustible en una pila. El motivo radica en el envenenamiento de los electrodos (basados en Pt, Pd o Ni habitualmente) por el CO y que imposibilita su funcionamiento. No obstante, a pesar de estas dificultades, la gasificación de residuos vegetales para obtener hidrógeno presenta un futuro esperanzador.

14:20 | gestionado por David Serrano | Enviar comentario (28)