Según el diccionario de la Lengua un sistema es sostenible cuando "Puede mantenerse por sí mismo sin ayuda exterior y sin merma de recursos". Convertir nuestro sistema energético actual en sostenible supone un gran reto. Un análisis inicial del sistema energético español indica que las necesidades energéticas se incrementarán en un 50% en el periodo 2000-2010 y que el consumo de energía primaria está basado en un 84% en combustibles fósiles (con sus efectos en el calentamiento global y emisión de contaminantes) y un 13% procede de centrales nucleares (con las consecuencias derivadas de la generación de los residuos radiactivos). Si a esto añadimos que nuestro grado de autoabastecimiento no supera el 20% y que la contribución de las energías renovables no suponen más del 1% del total de esa energía consumida, podemos concluir que nuestro sistema energético es totalmente insostenible.
[María Jesús Marcos Crespo]
La solución pasa por conseguir un sistema eficiente y no contaminante, basado en energías renovables. Para que el sistema sea el adecuado deberíamos empezar por plantearnos una pregunta ¿Que energía final es la que necesitamos? Todos cometemos el error de asociar energía a electricidad, sin embargo un simple vistazo al consumo de energía por sectores nos indica que el transporte se lleva el 42%, que la industria consume otro 30%, del que únicamente el 30% es electricidad, mientras que los demás sectores (residencial, servicios y agricultura) tienen un consumo de electricidad similar, es decir necesitamos un 20% de energía en forma de electricidad y el resto como combustibles, calor y frío.
Cuando hablamos de energía y sus problemas nos centramos en el agotamiento de las reservas (contamos con reservas para aproximadamente 40 años y posibilidades de incrementarse a medida que surjan nuevos yacimientos petrolíferos), obviando otro más acuciante que es la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera, gas que contribuye en un 40% al efecto invernadero y con una vida media de 100 años en la atmósfera. Aún suponiendo que los países industrializados lograsen reducir sus emisiones en un 80%, para el año 2040 y con el actual sistema energético las emisiones totales aumentarán entre un 30 y un 100% debido a la contribución de los países en desarrollo. En ese escenario, las consecuencias ya no serán únicamente de calentamiento global sino de graves perjuicios para la vida tal y como la conocemos. Soluciones tales como sistemas de captura de dióxido de carbono no serían aplicables al 42% que representan las emisiones generadas en el transporte.
Ese sistema energético sostenible que queremos diseñar y alcanzar debe basarse, por supuesto, en ahorro energético y aumento de la eficiencia energética, pero no debe dirigirse exclusivamente a la generación de energía eléctrica, sino que gran parte de los esfuerzos deben promover la utilización de energías renovables para la generación de combustibles limpios. En este sentido, el hidrógeno obtenido a partir del agua, bien por electrolisis con energía eólica o fotovoltaica o por métodos termoquímicos, utilizando para ello la energía solar de concentración, son tecnologías que presentan un gran potencial en nuestro país con vistas a generar combustibles limpios utilizables en el sector del transporte.