Enviado el viernes, 13 de junio de 2008 6:57
Este si que es un pecado con nombre y apellidos, la envidia es uno de nuestros pasatiempos favoritos, pero centrémonos en una forma de envidia en la que el emprendedor de base tecnológica ha tenido parte de culpa; en este caso, el pecado no lo comete el EBT sino su entorno, supongamos que un investigador que acaba de crear su NEBT opta por el
a ese lo contratamos con dinero del Europeo, y supongamos que la sede de la empresa está en el propio centro de investigación o aledaños. El resultado es que el investigador-EBT irá contratando gente, mientras todo vaya viento en popa, esa gente estará contenta y no chismorreará, pero ay del día en que la cosa vaya mal, y uno de los trabajadores finalice un contrato, o al vecino investigador le denieguen un proyecto y se lo den al investigador-EBT, o simplemente, que este último se compre un enorme Mercedes y lo aparque entre un Renault Megane y un Seat Ibiza.
Ese día la cafetería del centro será un hervidero de chismes, algo que con el tiempo degenerará en envidia, y esta, a su vez se transformará en una serie de piedras en el camino, algo que sin duda erosionará los ya de por si complicados procesos de consolidación y de crecimiento de la nueva empresa.
Con esto cerramos el decálogo de errores tipo de los emprendedores de base tecnológica.