Enviado el miércoles, 28 de mayo de 2008 13:48
Seguimos con la avaricia, en este caso se trata de utilizar dinero de una ayuda pública a un organismo de investigación para pagar a una persona que trabajará en la propia empresa, parece más lógico buscar financiación tanto pública como privada para que nuestra empresa crezca y se consolide, pese a ello, los investigadores están acostumbrados a obtener financiación pública para llevar a cabo proyectos de investigación en sus centros públicos de procedencia; es pues, difícil renunciar a una fórmula para conseguir dinero que manejan a la perfección desde hace años.
Estas cosas acaban siendo de dominio público, de modo que se genera animadversión en el centro público de investigación, además desmotivan al personal, empezando por la persona que está contratada con fondos públicos y trabaja para una empresa privada, y siguiendo por todos sus compañeros; no olvidemos que la motivación es un ingrediente fundamental para investigar.
Este problema suele venir unido a los "emprendedores con paracaídas", es decir, aquellos investigadores que crean la empresa y quieren mantener el control sobre ella y sobre su laboratorio de investigación de procedencia, de ese modo se mezcla al centro del que sale la spin-off con la propia empresa, generamos un lio monumental y le hacemos un serio daño a la imagen de nuestra empresa. Es difícil que un inversor se la juegue por un emprendedor a tiempo parcial o "con paracaídas" y es lógico, yo voy a tomar un riesgo, asúmelo tú también si quieres que yo me moje.
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