En los próximos días iremos enumerando los principales errores que hemos observado en los emprendedores de base tecnológica, hoy toca el sobreestimar su tecnología, o mejor aún, el potencial de mercado de la misma. Es común que un científico o tecnólogo que se convierte en emprendedor crea que su tecnología es la mejor del mundo, y además que con ella como arma puede superar todad las barreras de crear y consolidar una empresa, además de ser común es algo lógico, cuando pintamos nuestro primer cuadro pensamos que es precioso, sólo empieza a perder "calidad" cuando lo ponemos al lado de otro; cuando empezamos a salir a correr a diario enseguida nos apuntamos a una carrera popular, los días antes de la carrera mejoramos súbitamente por la cercanía de la competición y la motivación que eso supone; mejoramos tanto que pensamos que el domingo, en la carrera, si no ganamos al menos nos foguearemos con los de delante, pero llega el domingo y nuestras piernas nos poner en nuestro lugar.
Cuando un emprendedor llega y te cuenta que no tiene competencia de tal modo que no necesita demasiada ayuda, una de dos o no ha estudiado su mercado - eso tiene una solución más o menos fácil -, o ha desarrollado una tecnología disruptiva - caso raro y que requiere mucha ayuda -, o debe crear una nueva necesidad en el consumidor - caso más común y que requiere muchísima ayuda para el lanzamiento de su producto o servicio. Y claro cuando piensas que tu tecnología puede con todo no le prestarás demasiada atención a elaborar un plan de negocio sólido, ni a obtener financiación, ni te importará ir en solitario, ni... No seguiremos desvelando errores porque nos comeríamos las siguientes entregas.