Entrevista a Juan Pablo Pivel publicada en Emprendedor XXI
¿En qué año se fundó Apoteknos?
En noviembre de 2003. La palabra apoteknos es
una conjunción de las raíces apotek (con que hacemos referencia a la
farmacia) y teknos, (tecnología). Buscamos llevar a la farmacia, es
decir, al paciente y al consumidor, productos fruto de los últimos
avances del conocimiento.
¿Cómo nace la idea de crear una compañía dedicada a crear nuevos productos y tratamientos dermatológicos?
Quise aprovechar mi experiencia de más de 20
años en investigación en la industria farmacéutica y cosmética para
responder a la demanda de nuevos tratamientos en dermatología.
Empezamos por investigar productos para la psoriasis, una enfermedad
para la que no hay hoy en día soluciones efectivas, a la vez que
productos contra la radiación solar, tanto filtros solares de amplio
espectro como antioxidantes de uso tópico. La dermatología incluye
tanto desarrollos de productos de prescripción médica en el campo
farmacéutico (y en este caso productos por vía tópica, es decir,
administración directa sobre la piel) como en otros campos menos
regulados y más cercanos al mercado de consumo, como el “cosmecéutico”
(cosmética de prescripción), la dermocosmética y aún el campo
“nutricéutico”, o de productos de nutrición con acción beneficiosa
sobre la salud. La piel es un órgano del cuerpo con funciones
esenciales para la vida, pero también es nuestra imagen y por ello la
patología o disfunción cutánea afecta tanto nuestra salud como a
nuestra relación con los demás.
¿En qué consiste vuestro trabajo?
Hemos puesto a punto nuestra plataforma
tecnológica para descubrir nuevas moléculas y productos naturales con
potencial actividad beneficiosa en afecciones de la piel, así como en
situaciones no patológicas pero que afectan la calidad de vida.
Patentamos los que hayan demostrado acción farmacológica contra las
afecciones de la piel en modelos de laboratorio. Después desarrollamos
estas moléculas confirmando que presenten un balance beneficio/riesgo
positivo e inventamos procesos para su producción industrial.
Licenciamos nuestras patentes a las grandes empresas farmacéuticas y de
cosmética para su comercialización. Nuestro modelo de negocio es, por
lo tanto, investigar y desarrollar para generar nuevo conocimiento
protegido por patentes y obtener ingresos al licenciar estas patentes a
terceros.
¿Qué tipo de relación guardáis con la comunidad médica, con las farmacéuticas y con los pacientes?
Son nuestros clientes a la vez que nuestros aliados, y nuestra motivación es satisfacer sus necesidades.
Respecto a la competencia, ¿qué es lo que os diferencia de ella?
Nuestra tecnología propia y enfoque en nuestros
objetivos de I+D. Les aventajamos en el desarrollo de nuestra
plataforma de descubrimiento de fármacos. Somos más ágiles y más
eficaces. En concreto, en el campo farmacéutico trabajamos en “nichos”
de mercado, es decir, en patologías donde hay gran demanda insatisfecha
y déficit terapéutico (la psoriasis es un ejemplo muy relevante). En
campos más cercanos al consumo, en primer lugar, afrontamos el desafío
de la fotoprotección, que en última instancia es prevención de
patologías como el fotoenvejecimiento y las gravísimas consecuencias de
la fotocarcinogénesis. Otra diferencia más “operativa“ es que
trabajamos para generar nuevas moléculas licenciables, como
ingredientes activos de productos dermatológicos. Así pues, los
aspectos reguladores y de propiedad intelectual son muy relevantes
desde el principio. Creo que es muy relevante también el hecho de que
investigamos en un área que presenta desafíos y oportunidades tan
importantes como es el de la inmunodermatología.
¿Cuáles son vuestros puntos fuertes?
Las personas, el conjunto de nuestro equipo con
su altísimo grado de cualificación y experiencia profesional, nuestros
socios, todos ellos implicados directamente en el éxito de la empresa y
nuestros asesores y colaboradores. Tenemos también un conocimiento en
profundidad (y reconocimiento) del mundo académico mas cualificado y
podemos establecer rápidamente sinergias y trabajos en común.
¿Cómo conseguisteis hacer de la idea un proyecto real?
Apostamos por el proyecto invirtiendo nuestros
propios recursos para fundar la empresa a la vez que adquiríamos de la
Universidad Autónoma de Madrid una patente de gran valor diferencial.
Nos rodeamos de una red de primeras figuras en la investigación
biomédica cuya colaboración fue esencial para enfocar nuestra
estrategia de I+D. Con nuestras propuestas obtuvimos ayudas públicas
para lanzar nuestros primeros proyectos de I+D, vinculación al PCM,
proyecto Neotec de CDTI. Así conseguimos generar confianza y atraer a
un primer inversor institucional (Caixa Capital Riesgo). Y desde esta
posición de ventaja seguimos construyendo la empresa.
¿Con qué dificultades os habéis encontrado durante el desarrollo del proyecto?
La principal, la financiación. El sector de la
biotecnología y sobre todo el desarrollo de productos para uso humano
implica largos tiempos y grandes inversiones y riesgos mayores que los
de otros sectores. Las ayudas públicas disponibles para la I+D son
importantes para arrancar, pero sólo proporcionan un fracción mínima de
la inversión necesaria en este sector. Existe un “vacío“ entre esas
ayudas iniciales y el capital riesgo en el cual la supervivencia es
extremadamente difícil. Por otra parte, el acceso a la inversión
privada es difícil dada la falta de experiencia en este sector aún
emergente en nuestro país.
¿Cómo definiríais lo que es ser emprendedor?
Quien identifica una oportunidad de negocio y organiza los recursos necesarios para ponerla en marcha
¿Qué requisitos es necesario tener?
Visión, Determinación, Fortaleza, Valentía y Inteligencia.
¿Qué consejos le daríais a alguien que empieza un proyecto propio?
Que se asegure de reunir los requisitos
anteriores; que nunca pierda la capacidad de aprender de la experiencia
de otros emprendedores y de sus propios errores; y que tenga las ideas
muy claras en el campo en el que se trabaja, no solamente en los
aspectos técnicos, sino en cuanto al mercado, o más bien, en cuanto al
problema real que tienen el cliente –en nuestro caso sobre todo los
enfermos– que intentamos solucionar.
¿Cuál es la visión de futuro de la compañía?
Llevar al mercado nuevas aproximaciones
terapéuticas que permitan mejorar la salud y la calidad de vida de las
personas con afecciones de la piel.
¿Cuáles son vuestros retos a largo plazo?
Posicionarnos como una empresa de referencia en el descubrimiento de nuevos productos dermatológicos.
¿Tenéis previsto algún plan de crecimiento internacional?
El sector de la biotecnología y sobre
todo el desarrollo de productos para la salud humana es internacional
por su propia naturaleza. Esto es así porque se necesita el acceso a
mercados globales para rentabilizar las inversiones y porque la gran
complejidad de los proyectos exige colaboraciones multidisciplinares
plurinacionales. En nuestro caso tenemos que estar en contacto y
colaboración constante con una red global de investigadores y tenemos
que comunicarnos con potenciales clientes que integran la industria
farmacéutica y cosmética internacional. |
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