Los nuevos empresarios de base tecnológica destacaron estos días la dificultad de los primeros momentos de su proyecto empresarial, en los que el afán de autorrealización y la confianza en el potencial de su tecnología compensaron una no tan infrecuente falta de comprensión en el entorno más próximo.
Durante las jornadas de la 3ª Semana del Emprendedor de Base Tecnológica celebrada estos días se respiró la tendencia positiva de la creación de empresas en nuestro país. Este año el número de nuevas empresas se ha incrementado un 9,26% respecto al mismo periodo del año anterior, según un estudio de Informa D&B. Cada año que pasa vemos empresas tecnológicas más asentadas, con cada vez mayores y mejores relaciones internacionales.
Sin embargo, las necesidades, a veces acuciantes, varían también año tras año.Las principales necesidades manifestadas por los nuevos empresarios en una encuesta realizada por la Oficina del Emprendedor de Base Tecnológica parecen estar, por este orden, en:
1) la creación de capacidades comerciales
2) la obtención de financiación para la expansión
3) la identificación de personal técnico cualificado
4) la imagen de marca y de confianza ante terceros
Varios emprendedores mencionaron la especial importancia de saber administrar el tiempo para compatibilizar empresa y familia, y la tenacidad para remontar los malos momentos: Un emprendedor de éxito comentaba en el 1er Encuentro de Nuevas Empresas de Base Tecnológica del día 30 en la Cámara de Comercio, al que asistieron 70 empresas: “tras varios días nefastos llegaban otros en los que todo el mundo se te ponía al teléfono y las cosas salían bien... sin motivo aparente".
Una vez constituida la empresa a partir de un plan de negocio que ha sido suficientemente contrastado, es habitual que comiencen a surgir los problemas, y será preciso superar situaciones que podrán generar diferentes grados de estrés, frustración, sensación de bloqueo, o incluso pánico ante la posibilidad de perderlo todo y de un aparente "estigma" de rechazo social. Para sobrellevar los problemas la experiencia profesional anterior, la motivación, la necesidad o la resistencia al estrés serán muy importantes. Contar con el apoyo de expertos, colaboradores o familia pueden ser decisivos.
En relación con los primeros factores, el autodiagnóstico de la actitud o de la capacidad emprendedora puede ayudar a tomar decisiones de calado antes de lanzar el proyecto empresarial. Hay dos excelentes herramientas de autoevaluación del carácter emprendedor seleccionadas tras un exhaustivo benchmarking internacional por el proyecto WISE, una canadiense y otra de la Chamber of economics (WKO Austria). En España, la DGPYME también ofrece otra interesante herramienta.