Se decía en la teoría pero ahora es una tendencia: las instituciones científicas y académicas apoyan cada vez más a sus spin-offs como forma de valorización de su tecnología.
En un artículo de nuestra revista, Antonio Hidalgo hacía una excelente revisión de las formas de valorización de la tecnología, desde la innovación bajo demanda de los clientes hasta la comercialización directa, pasando por las licencias tecnológicas (acuerdo con otra organización para comercializar la tecnología propia). Hoy en día, parte de la función de los parques científicos y tecnológicos de nuestro país es favorecer este proceso, apoyando a la creación de estas nuevas empresas, e intentando reducir las barreras para su creación. Precisamente en estos días ha tenido lugar en Madrid la V Conferencia Internacional de APTE.
Estamos viendo que los investigadores españoles, cuando han superado los obstáculos iniciales, cada vez son más optimistas sobre las ventajas de la creación de una empresa con la que, además están contribuyendo a valorizar los resultados de la I+D para su institución. José Ángel Escribano en su contribución a este Weblog comentaba algunos problemas del científico metido a empresario, aunque una vez superados los obstáculos iniciales, su experiencia parece de lo más positiva y prometedora.