El jueves por la tarde se realizó en Madrid un encuentro entre diversos colaboradores del Proyecto “El CSIC en la Escuela” que pretende acercar la ciencia a los más pequeños inculcando el preciado hábito de entender el mundo en el viven, además de colaborar en la mejora de la actualización científica del profesorado de Infantil y Primaria. El encuentro estuvo coordinado por el Área de Cultura Científica del CSIC, con la colaboración de la Fundación BBVA.
El programa incluyó unas demostraciones del uso del método científico para el aprendizaje realizadas por alumnos de primaria de los CEIP Fontarrón, Jorge Guillén y Rosalía de Castro, que no sólo consiguieron convencer, sino además, sorprender y conmover al público. Enhorabuena a sus profesor@s.
Disfrutamos después de una mesa redonda con exposiciones de cómo se está llevando a cabo este Proyecto en diferentes autonomías y de las dificultades y satisfacciones que en el camino se van encontrando. Lo detallaremos en la próxima entrada.
En este queremos transcribir las palabras que José Mª López Sancho, alma del proyecto, dirigió al auditorio en la apertura del acto.
“Queridos amigos, querría hablaros de algunos de los resultados de este programa.
Os quiero decir que el principal resultado de nuestra investigación es el de constatar lo bien que nos entendemos investigadores y maestros, la facilidad con qué trabajamos juntos y el provecho que sacamos de nuestras respectivas vivencias personales.
Uno de los resultados a los que hemos llegado en este trabajo es la necesidad de introducir, como ingrediente esencial en el método que seguimos, la historia.
Y esto lo hacemos por diversas razones. La historia de la ciencia, que es la ciencia misma, no debe separase de la Historia con mayúscula. Sucesos como el desarrollo de la máquina de vapor y el fin de la esclavitud no pueden entenderse de forma independiente.
Además, a través de anécdotas históricas los alumnos aprenden a vincular a Galileo con Velázquez y con la estatua de Felipe IV de la Plaza de España, dibujada por el pintor y calculada y diseñada por el sabio, con lo que les resulta más sencilla la visión integrada de la ciencia, uno de los objetivos que queremos alcanzar.
Así, cuando repiten el experimento de descomposición de la luz que realizó Newton hace más de 300 años, sienten la importancia de lo que están haciendo, algo que fue trascendente en su momento, a la vez que contemplan lo asequible que es la labor de investigación.
Finalmente se dan cuenta de que todo lo que aprenden, lo que se encuentra en los libros, se debe a otras personas que vivieron antes que nosotros y que lo descubrieron o lo desarrollaron. Y gracias a los experimentos que han realizado con sus profesores sienten a estas personas, Galileo, Newton, Brown o Einstein, a la vez, cercanas y accesibles a través de su trabajo.
Y deben llegar a la conclusión de que ellos, los alumnos, tienen el deber de contribuir también al desarrollo de la sociedad. Si no hubiese sido por los desarrollos previos estaríamos todavía en la edad de piedra. Y gracias a la labor de sus maestros encuentran que esa es una empresa trascendente, pero posible para cualquier persona que esté dispuesta a trabajar con ahínco.
Y ese es, justamente, otro de los objetivos que perseguimos.
José maría López Sancho.”
Gracias de nuevo López.
No necesitan de ningún comentario estas palabras pero me gustaría resaltar el caracter, que pudiera parecer contradictorio a primera vista, de los objetivos de este proyecto que señala López. Que resulte más sencilla la visión de la ciencia, pero que no olvidemos que trabajar con ahínco es fundamental y que tan importantes en estas edades son las bases conceptuales que se adquieran y que generarán unos hábitos intelectuales adecuados, cómo lo son las actitudes frente al trabajo y el estudio que generaran unos hábitos sanos en lo personal e imprescindibles en lo social.
Por Ana Cortinas