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Una de cal...

Enviado el jueves, 17 de enero de 2008 10:07

    Este apunte es una continuación del anterior y de los comentarios que se han recibido.
    En lo que más coincido con Carolina, y con el artículo que os adjunto a continuación, es en lo complejo del debate educativo, que tiende a llamarse crisis porque como debate malamente existe, y quizá, por esa tendencia general a la crisis con que percibimos está realidad "que nos circunda y resiste".
    A mi me parece que realmente deberes pendientes repecto al Sistema Educativo tenemos en todos los sectores: político, docente, familia, escuela y sociedad. Deberes sin hacer siempre habrá, esto es una continua progresión, la cuestión será entonces el alcance de estas tareas pendientes, la real gravedad con que inciden en este momento y en este lugar.
    Pero insisto en la complicación del dabate educativo, nos jugamos mucho como sociedad y a nivel individual y es por ello que en Educación necesitamos hablar y encontrar pactos estables por encima de turnos de gobierno; aunque también es cierto que esta misma trascendencia educativa vicia el diálogo, poniendo más interés en tener razón, que en averiguar la verdad.

    Si Pérez Reverte os pareció cal...
    ...vamos con la de arena.
Publicado en El País el 14/01/08

¿Crisis de la educación?

José Saturnino Martínez

Una prueba del atraso cultural de este país es, paradójicamente, la escasa calidad del debate educativo. Todo se reduce a echarle las culpas a la LOGSE, y a los psicopedagogos. Muñoz Molina ha sido un buen ejemplo de este proceder, indignándose sobre el estado de la lectura, el mismo día que en EL PAÍS se publicaba un artículo en el que se recoge que los españoles leen hoy más que nunca, y que el grupo que más lee es, precisamente, el de los más jóvenes (15/12/07).

Es más importante gritar indignado, ilustrado por anécdotas y amigos (o primos), que pensar con tranquilidad y documentadamente. Si tanto ha degenerado nuestro sistema educativo, ¿cuándo estuvo mejor? Quizá quien esto escribe (cursé la primaria en los setenta) pertenezca a una de esas generaciones que tuvo el privilegio de ser educada en un sistema ¿mejor? Cuando estaba en la primera etapa de EGB, el promedio de niños por profesor era de 33, actualmente es de 11. El gasto público en educación era del 3% del PIB, hoy ronda el 4,5%, pero, además, el PIB español actual es mucho mayor que el de aquella época, por lo que el gasto total, descontada la inflación, se ha multiplicado por siete. La tasa de matriculación entre los 6 y los 14 años era del 80%, mientras que hoy la matriculación entre los 6 y los 16 años es del 100%. Había 140.000 becarios, hoy 600.000, y, en euros constantes, la beca media se ha duplicado, incluso quintuplicado, en el caso de las universitarias. En España había 2,5 millones de analfabetos, y medio millón de universitarios. Hoy hay medio millón de analfabetos y cinco millones de universitarios. La probabilidad de la hija de un campesino de estudiar bachillerato era del 15%, hoy es del 58%. La actual tasa de fracaso escolar es preocupante, próxima al 30%, pero entonces era del 35%, y la escolarización obligatoria duraba 8 años, y no 10, como en la actualidad.

Visto mi escaso éxito cuando he tenido la oportunidad de expresarme con argumentos abstractos y datos, procederé con el estilo español de debate intelectual: anécdotas e indignación. Estudié en un centro público, en el que se practicaban los "itinerarios", tan del gusto de la derecha. Eso quería decir que, a los 140 niños de 11 años, agrupados en cuatro sextos, nos ordenaban por los criterios que los profesores consideraban asociados a la "inteligencia", pero que vista la evolución de todos nosotros, tenían más que ver con la obediencia. Tuve la suerte de ser seleccionado para sexto A; mis compañeros que fueron asignados al sexto D perdieron, en el mejor de los casos, tres años de su vida, con el consiguiente despilfarro de dinero público. En el peor, perdieron la vida con la droga o en cárceles. El estigma que suponía entrar en sexto D era empleado como amenaza, para disciplinarnos. Además, había unos veinte niños no escolarizados, como los gitanos. Por lo tanto, de unos 160 niños de mi edad llegamos a BUP 14. Cuando escucho lo bueno que era antes el sistema educativo estoy viendo a alguno de esos 14 olvidándose de los otros 146.

Espero que esta historia dé cuenta de la profunda indignación personal que me produce cada vez que escucho a quienes fueron niños de buenas familias o pobres, pero estudiantes brillantes, despotricar de un sistema educativo que obliga a que los 160 niños tengan actualmente garantizado su derecho a una escolarización de calidad hasta los 16 años. Sí, de calidad, pues según el informe PISA, están a la altura de Estados Unidos, Dinamarca, Italia o Francia (en ciencias). Me hierve la sangre cada vez que oigo que antes estaba mejor la educación, cuando lo único que pasaba es que amplias capas de la población no tenían derecho real a la educación. Como no estaban en las aulas, no eran un problema.

Entiendo el malestar del profesorado de secundaria, pues esta nueva situación ha modificado su trabajo. Si Oscar, a los 7 años ya era un gamberro incontrolable y a los 12 esnifaba pegamento, no quiero ni pensar cómo sería a los 15 en un aula (en la calle era un raterillo). Pero la solución no es volver a echar a 146 adolescentes a la calle. El trabajo de los profesores es prestar una atención personalizada a los 160. Y la labor de las administraciones educativas es hacer que este trabajo sea posible, y no una declaración de buenas intenciones, y leyes a coste cero, o volver a los "itinerarios". Eso supone contar con profesores de apoyo, psicólogos, trabajadores y educadores sociales, policía local... Más presupuesto y más coordinación entre diferentes profesionales y administraciones.

La curiosidad por explicar la trayectoria de esos 14 niños fue uno de los motivos para que me especializase en sociología de la educación. Las conclusiones, provisionales, a las que he ido llegando son las siguientes. Los problemas escolares se explican por diversos factores, pero, con diferencia, los más importantes suceden fuera del aula. Por ello, los psicopedagogos ni son culpables ni aportan soluciones milagrosas. Según el informe PISA, el 50% del rendimiento educativo de los jóvenes se explica por la posición social de su familia, un 18% por la composición socioeconómica de las familias de los estudiantes del centro educativo, y un 6% por características didácticas y organizativas de los propios centros escolares. El otro 26% queda sin explicación, y supongo que ahí es donde entramos esos 14 niños. Es decir, cuando debatimos sobre cómo mejorar la educación desde dentro de las escuelas, estamos discutiendo sobre el 6% del problema. Se habla mucho de escuela pública y privada, pero las diferencias de rendimiento entre estos centros se deben al origen socioeconómico de los estudiantes. El fracaso escolar entre los hijos de universitarios es del 2%, mientras que entre los hijos de quienes no tienen estudios es del 40%. Pensar que con mejor didáctica conseguiremos que ese 40% baje al 2% me parece bien intencionado, pero poco realista.

La fuerte inercia de una generación sobre la siguiente explica que los avances educativos no sean tan rápidos como nos gustaría. Últimamente hay quienes quitan importancia a esta inercia y no quieren ver que España es de los países de la OCDE donde la mejora educativa ha sido mayor. España lo hace razonablemente bien dado el nivel educativo de la generación de los adultos. Es más, en España hay regiones que lo hacen tan bien como los mejores países del mundo, como La Rioja o Castilla y León. Son regiones en las que históricamente las tasas de analfabetos eran mucho más bajas que en el resto de España. Y en las que hay psicopedagogos y se aplica la LOGSE...

José Saturnino Martínez García es sociólogo

 



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Comentarios

# re: Una de cal...

18/01/2008 7:57 por Ana
Voy a permitirme copiar un comentario que a propósito de este articulo salió en El País.

Un lunes diferente

Julián Moreiro - IES Ciudad de los Poetas. Madrid - 16/01/2008


Ocurrió el día 14. Tras leerles a mis alumnos unos versos de Ángel González, para demostrar que, pese a lo que decían los periódicos, el poeta no había muerto (¡y con qué expresivo silencio escucharon su voz!), leí en EL PAÍS el artículo ¿Crisis de la educación? del sociólogo José Saturnino Martínez. Casi no daba crédito: un ciudadano que hablaba de la enseñanza -mi trabajo, el mejor que conozco- sin apuntarse al demagógico carro de quienes se despachan a diario por la tremenda. Alguien que decía que la educación es una realidad demasiado compleja como para analizarla a base de simplezas. Perdonen que me muestre casi enternecido: es tan insólito encontrar una voz sensata entre los acreditados cristazos dialécticos, que de pronto creí que el lunes se había transformado en viernes.

# re: Una de cal...

21/01/2008 10:01 por Ana
Había esta mañana en la prensa otra reacción al artículo de José Saturnino. La copio siguiendo la costumbre.

(Aparecida en la sección de opinión de El País 21/01/08)
Aclaraciones sobre el 'informe PISA'
Eduardo Vidal-Abarca (Catedrático de Psicología de la Educación y miembro del Comité Internacional de Expertos de PISA) - Valencia - 21/01/2008

En el artículo ¿Crisis de la educación? publicado en la edición de su periódico de 14 de enero, don José S. Martínez hace afirmaciones sobre el informe PISA que no se corresponden con la realidad. Afirma que "el 50% del rendimiento educativo de los estudiantes se explica por la posición social de la familia y un 18% por la composición social de la familia". Estos datos son utilizados para afirmar que "los factores más importantes para explicar los problemas escolares suceden fuera del aula".

Los datos del informe PISA 2006 son bien distintos. De acuerdo con ellos, en el conjunto de la OCDE el 14,4% de los resultados en ciencias se explican por estatus socioeconómico de los estudiantes, porcentaje que baja al 13,9% en el caso de España. Son los factores internos a la enseñanza los que explican la mayor parte de los resultados escolares. De otro modo no se explicaría que países como Corea, Polonia o Chile hayan incrementado sus puntuaciones en lectura espectacularmente entre 2000 y 2006. Esto permite mirar el futuro con esperanza incluso a corto plazo, a condición de que se tomen las medidas oportunas. El mensaje de don José Martínez es no sólo erróneo, sino además desalentador, lo que es más peligroso aún. Con una afirmación de don José Martínez estoy de acuerdo: "El debate educativo en este país es de escasa calidad".
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