Cada vez que se habla del famoso fracaso escolar sale a
relucir, como si de la piedra filosofal se tratara, la, de nuevo,
famosa palabrita: motivación.
Parece ser que el problema se simplificaría mucho si fuésemos
capaces de motivar al alumnado lo suficiente. Y yo no digo que no. Pero lo
cierto es que nos pasamos la vida organizando espectaculares montajes, haciendo
cursos de reciclaje, soñando con internet, o con pizarras digitales, o… Y nada,
la motivación de alumnos y profesores ahí sigue, estancada.
Yo no tengo solución ninguna.
Quería sólo apuntar a modo de explicación una reflexión que
jorge Wasenberg dio acerca del gozo intelectual en una conferencia que
celebraba el número 100 de la Revista Infancia.
Señala tres fases para todo proceso cognitivo:
1ª Estímulo, cuenta con la realidad como escenario. El
objeto real o fenómeno es el estímulo más rico.La respuesta a estos estímulo es
placentera en si misma. La respuesta a la que me abocan el hambre, el dolor o
el sexo será seguro placentera. El conocimiento, al ser tan esencialmente
humano, no ha tenido tiempo todavía de generar ese estímulo pero es la
satisfacción humana por excelencia.
2ª Conversar, su escenario es la escuela. La ciencia es una
conversación con la realidad. Es necesario escuchar antes de hablar. El buen
conversador sigue las respuestas para elaborar la siguiente pregunta. Reflexionar
es conversar con uno mismo.
3ª Comprender, su escenario es el ensimismamiento. No es
escribir, no es reproducir, es buscar que hay de común entre cosas diferentes.
Es buscar la respuesta de las preguntas que no puedo solucionar con lo que ya sé.
Es el gozo intelectual.
Hemos visto cientos de veces como nuestros alumnos no
experimentan esa satisfacción del conocer. No se en qué fase o en que salto nos
perdemos, de estas o de otras clasificaciones que puedan hacerse, pero me
produce mucha tristeza la pérdida, no por la mejora de sus niveles de vida, (que
es la estratagema más habitual de la motivación hoy en día), sino por la pérdida
de ese gozo.
Abundando en este mundo de gozos y tristezas les recomiendo
este artículo de J. Wasensberg conversando
con Steiner: “El
gozo intelectual y la tristeza del pensamiento”.
Ana Cortinas.