Después de todo este tiempo de inactividad, que para otra cosa habrá servido, (el tiempo, digo) voy a empezar por contaros dos noticias (o dos descubrimientos) que ...¿la casualidad? ha puesto hoy en mi conocimiento: una buena....
Más que bueno, buscando otra información que más abajo pienso explicar, he encontrado un artículo de Santiago Lorente, Sociólo y profesor de la UPM, titulado "Análisis de la sociedad de la información". Conocer este y otros artículos y saber de su persona ha sido un gran descubrimiento para mi. Voy a adjuntar sólo un pequeño fragmento.
Es el apartado uno del artículo y se titula Información, son dos páginas que explican con mucha claridad este término y porqué calificamos con él tan habitualmente la sociedad actual.
“El día 28 de abril de 1850, Julius Reuter empezó su carrera como intermediario de información
con sus 45 palomas mensajeras. En aquel tiempo no existían líneas de telégrafo que unieran Bruselas con Aachen. Las palomas de Reuter, que había alquilado de un cervecero, podían cubrir la distancia de 200 Km en un poco más de dos horas. Reuter demostró que la información es un bien como cualquier otro. Cuanto más rápidamente pueda transportarse de A a B, más valor tiene para el receptor de la misma”5.
La información, como casi todo en el lenguaje humano, tiene significados variados6. En el lenguaje
coloquial, tanto en singular como en plural, y sobre todo en este segundo caso (“informaciones”),
se refiere a hechos y opiniones proporcionados y recibidos durante la vida diaria. La persona
genera, a partir de ahí, más información, parte de la cual es comunicada a otras personas por
la conversación, instrucciones, cartas, documentos y otros medios. Digamos que, en el mundo
semánticamente confuso de la información, este nivel es el de los bits, la unidad más simple de
mensajes, datos, informaciones. Todo ser vivo, por el hecho de ser vivo y no inerte, recibe, procesa
y genera información mediante el código genético. La información es, pues, consustancial
con la vida. Los seres vivos almacenan tres formas de información: genética (la recibida vía ge-
nes), la cerebral (la instalada en las neuronas) y la extrasómica (la orina dejada por un perro en un
árbol, por ejemplo). El ser humano es el que hace más recurso a esta última forma. Jorge Wasenberg, director del Museo de la Ciencia de Barcelona7, hace notar que lo que distingue a la materia inerte de la materia vida es precisamente eso, su capacidad de producir e intercambiarinformación.
El conocimiento constituye la información organizada de acuerdo a ciertas relaciones lógicas o
estructuras, y tiene un carácter marcadamente teórico. A la aplicación del conocimiento al terreno
de la práctica se le suele llamar expertía. El conocimiento es, pues, una agregación o cúmulo
de informaciones reunidas en conjuntos coherentes, organizados en estructuras generales.
Un peldaño más arriba lo constituye la sabiduría, que son intuiciones (lo que en inglés llaman tan
gráficamente insights), analíticas o experienciales, obtenidas a partir de conocimientos.
Finalmente, la guinda de la tarta la constituye lo que casi intraduciblemente llamaban los griegos
el logos, esto es, la inteligibilidad misma, la razón de ser de todo lo que es, la explicación final de
lo existente8.
El filósofo y sociólogo Edgar Morin asimila la información a los datos, el saber a la organización
de los datos o informaciones, y la inteligencia al arte de unir saberes de forma pertinente y útil.
Finalmente, establece la conciencia y la sabiduría al mismo nivel, como la reflexión última con
sentido de finalidad. ¿Es consciente Deep Blue de que ha ganado a Kasparov?
Desde el punto de vista comercial, la información es ya una industria muy importante, porque
constituye una mercancía susceptible de sufrir todas las transacciones propias de cualquier mercancía: ser comprada, ser manufacturada (esto es, procesada), ser vendida, ser exportada e
importada, ser difundida.... Sus procesos discernibles, ya lo hemos dicho, son los de la adquisición,
recuperación y captura, transmisión y envío, almacenamiento, procesamiento (organizarla, estructurarla, compararla, sintetizarla...) y diseminación (exhibirla, difundirla...).
Encontré el artículo buscando información sobre Jorge Wsenberg que sé que va a sacar próximamente un libro titulado "El goce intelectual", tema que quisiera retomar en otro momento, y la casualidad quiso que tb mencionara Edgar Morin que estoy leyendo en este momento gracias a la inestimable recomendación de Julio Rogero y, no es que crea en el destino, pero tantas casualidades despertaron mi interés por Santigo Lorente y siguiendole la pista....
...encontré la mala noticia.
Santiago Lorente falleció el 14 de diciembre de 2005. No me cabe duda de que fue una gran pérdida.
Tiene una página personal con algunos de sus artículos, como ha trabajado mucho en el campo de las TIC y las nuevas generaciones, seguro que lo recordamos más veces.
Ana Cortinas