Esto el lo que confiesan sentir las maestras (y maestro) que han participado este fin de semana en las Jornadas, que el CSIC ha convocado con el fin de intercambiar las experiencias en ciencia que diversos Centros han realizado a lo largo del año, bajo la formación y supervisión del departamento “El CSIC en la Escuela”, desde aquí quiero felicitarlos a todos por su buen hacer y por su entusiasmo. Cuando los materiales de estas jornadas estén disponibles en la red, procuraré poner un link para hacerlo saber.
Quiero mencionar especialmente el placer que supuso escuchar la última ponencia que al no estar prevista en el programa no puedo citar como es debido (no se el nombre del conferenciante ni su lugar de trabajo ni nada…, hay que ver la discreción de que son capaces algunas personas). Una de sus aportaciones más interesantes fue la de alertar acerca de en qué convertimos la educación hoy en día que al final de la escolaridad nuestros alumnos no saben distinguir un mirlo de un jilguero o una cagarruta de un cagajón ("....y fue asi como finalicé mi educación. Me metieron en la escuela..."Garcia Márquez).
Abogaba por la necesidad del esfuerzo (se recomienda a este respecto leer este apunte del profesor Ruiz de Elvira), de inculcar este valor en nuestros jóvenes, hablaba de cómo la ciencia es una camino inigualable para la educación en valores, para la educación emocional, planteamiento que compartimos por completo como puede verse en el apunte de este mismo blog titulado así. Contaba al final como su proceso había sido inverso al del resto de la exposiciones, que habían pasado de su pasión por la educación a su pasión por la ciencia, él después de haber sido investigador, profesor universitario y de secundaria sentía ahora un gran interés por la primaria y la Infantil, como señaló la moderadora ,esto va a permitir a los de infantil pasar a primaria, secundaria y universidad. Agradecemos desde aquí su aportación.
Voy a aprovechar tb para mencionar lo absolutamente necesaria que me parece la formación que el CSIC aporta a los Centros, asegurando que, aunque mejorar la enseñanza de la ciencia en la escuela requiera un esfuerzo(vuelve a salir la palabra), supone una absoluta satisfacción para el profesorado. Y que creo es con este tipo de cambios, como se acerca uno a ese tan ansiado factor de igualación social que se debería suponer la Escuela y a esa restitución del respeto social que el docente y la Escuela necesitan con tanta urgencia.
Un saludo
Ana Cortinas