Texto: Juan Miguel Sánchez Vigil
En el editorial del mes de abril de la revista DELIBROS, titulado ¡Al mal tiempo… muchos libros!, leo con sorpresa que la industria editorial no ha sufrido el impacto de la crisis en el 2008. Y digo con sorpresa porque la información es contradictoria con las actuaciones de algunas empresas del sector.
Según las datos del Instituto Nacional de Estadística el año 2008 no ha sido solo bueno sino el mejor de la última década (insisto en que la información procede de una de las más prestigiosas revistas de libros del país). El número de títulos editados aumentó el 18,4% y alcanzó la cifra de 86.330, con tirada media de 2.960 ejemplares.
Queda por saber quien se ha llevado la mayor parte de la tarta. Seguro que los pequeños, por razones obvias, no han sido los beneficiados. La grande entre las grandes ha comprado un grupo francés y se expande por Europa (¡Qué Dios les pille confesados porque he leído que uno de los directivos que ha terminado de arruinar la editorial con más historia en España ha salido para el país galo!).
Volvamos al redil, aunque la dignidad obligue. De momento los libros no saben de crisis y es una buena noticia, pero la grande entre las grandes ha despedido a varios profesionales de la editorial con más historia de España. Los libros no saben de crisis, pero las editoriales se aprovechan.