A ti, niño de Alicante que diste la vida por el amigo
Juan Miguel Sánchez Vigil
Tu vida
ya no es nada sino agua.
Tu vida perdida en verdes de alberca
por otra vida salvada.
Ya nada queda
sino la tristeza de la tumba fría,
el desconsuelo de la madre herida.
El alma de niño bueno
flota en las nubes negras,
cúmulos de la belleza,
que nos devolverán tu sonrisa
entre los rayos de otras tormentas.
En la memoria del amigo niño
quedará una herida eternamente abierta.