Silueta en blanco y negro
Texto y Foto: Paloma Aguilar

La luz es la fotografía, la luz convierte la realidad en sueños.
Es esta la silueta de un torero conocido. Torero que como refleja la imagen se muestra como en las estampas de antaño, con la coletilla recogida de su propio mechón de pelo bajo el postizo habitual.
Ese vestido de luces, tan clásico como la estampa del torero, dice mucho de su destino, de su suerte, de la forma de ser o de sentir; los vestidos de los toreros son el reflejo de su personalidad.
Gesto serio, como aquellos toreros antiguos entre los que se encontraban El Guerra, Fuentes o Mazzantini, y también la generación de los Bienvenida, Domingo Ortega, Manolete y tantos otros.
Imagen que a los aficionados les traerá a la memoria los recuerdos de tiempos pasados, de épocas en las que la Fiesta de los toros hacía competencia al teatro.
Toreros de tiros largos, señoriales, con el porte clásico que recupera para la historia uno de los grandes: Morante de la Puebla.