Los clarines del miedo (15 de junio)
Texto: Juan Miguel Sánchez Vigil / Fotos: Paloma Aguilar

Le he mirado a la cara todo el tiempo mientras esperaba en el túnel de cuadrillas. He buscado su mirada, que se ha cruzado en tres o cuatro ocasiones con la mía, y no he visto nada extraño, sino todo lo contrario: un gesto de bondad, una especie de saludo de agradecimiento, un esbozo de sonrisa infantil…

Con el título Los clarines del miedo José María de Lera escribió una novela hace ya décadas. A miedo suenan los clarines cuando torea José Tomás. ¿Qué tiene este hombre que llena las plazas de toros incluso con gentes que jamás han presenciado un espectáculo estas características. ¿Qué siente?

El miedo cundió en los tendidos cuando el segundo toro se lo llevó por delante y le lanzó por los aires como a un muñeco de trapo. Con la cara ensangrentada, recogió la muleta y se dirigió de nuevo hacia el toro. Y siguió toreando hasta someter al animal en un silencio espeluznante. Luego llegaron las ovaciones y los gritos de ¡Torero, Torero!

Tres cornadas y tres orejas. Un precio demasiado caro para la mayoría, pero no para este hombre que parece de otro mundo. ¿Por qué? Esa es la pregunta sin respuesta. Se especula con esto o con lo otro, se dice que quiere morir en le ruedo para convertirse en una leyenda… se dicen tantas cosas.

Vigil
Querido don José Tomás:
Ya no es necesario. Ya eres una leyenda, ya has trazado la raya que marca un antes y un después en la historia del toreo. No es necesario que te enfrentes al mundo porque el mundo nada tiene contra ti. Contigo gozamos y sufrimos…déjanos gozar y sálvanos del sufrimiento.

´M.Durán
Tu mano en el corazón, devolviendo al público su clamor rendido, resume esta tarde violenta en la que Dios ha estado otra vez contigo. Yo también estaba, todos estábamos…

De sangre y oro o la estética de la épica (15 de junio)
Texto: Manuel Durán / Fotos: Paloma Aguilar
Dicen que era corinto y oro, pero yo creo que no. El color del traje de José Tomás hoy en Las Ventas era de sangre y oro. Y no de sangre de toro, sino de sangre de torero.

Vigil
Hoy no hubo toreo limpio, estético, perfecto en su concepción, como pudo ser el del pasado día cinco. Tan solo algunos pases, incluso alguna serie suelta, Hoy la épica y la tragedia se impusieron a la estética. Y el toreo en su verdad más cruda apareció desde el corazón, que no de las manos de este torero. Si el otro día había toros para torear, hoy había toros, al menos los que le tocaron en "suerte", para lidiar. Y eso no sabe hacerlo José Tomás.

Madrid es como el examen de grado en que no se puede fallar. Es como la lectura de la tesis que ha costado Dios y ayuda llevar a cabo y delante de los catedráticos que te juzgan no se puede fallar. No puede haber ni un titubeo, porque de lo que hablas sabes más que nadie. Y eso es lo que ha hecho este torero hoy en Madrid.

Pero qué significa ese grito de los de siempre: estás fuera, ven con toros, así no José Tomás. Creo que el famoso tendido, que dicen que es necesario para Madrid, debería quedar mudo para siempre cuando torea este torero.

Y es verdad que hoy no hubo casi toreo, pero también es verdad que si existía la posibilidad de dar tres series de muletazos, en un terreno o en otro, se obtuvieron. Y el torero de sangre y oro lo consiguió, a pesar de volteretas, cornadas e intentos de perder la vida, por como se la jugó de frente con muy poco juego en sus cartas frente a los toros de Lorenzo Fraile y Salvador Domecq.

Vigil
Su mirada nos lo decía, ya en el patio de cuadrillas, soportando estoicamente con la misma actitud las acometidas de aficionados para fotografiarse a su lado, como las de los dos bureles que le tocaron en desgracia en la tarde de hoy.

M.Durán
En un momento de la suerte de varas de su segundo toro, poco antes de que lo devolvieran, descubrimos en su mirada que le daba lo mismo el toro que tuviera que lidiar. Estaba todo decidido. Si había que morir, se moriría.

Y poco más y mucho más. Después de tantas tardes de toros seguidas en esta plaza, una semana de descanso parecía que el mundo de la tauromaquia estaba ya olvidado. Y no era así. La tarde tenía el color de esas tardes, que a nadie que se acerca a Las Ventas hay que explicar. Si el día cinco de junio fue un monumento a la tauromaquia fundamental, hoy día quince quedará como un monumento a la verdad de la tauromaquia, ese juego real de la vida con la muerte.

Vigil
Y mientras tanto, por delante y por detrás, El Fundi y Juan Bautista, pues hicieron lo que pudieron, porque ellos no estaban allí para protagonizar episodios épicos.

M.Durán
Que hubo lances a la verónica y un quite por chicuelinas estupendo y estético del torero de Fuenlabrada. Cierto, y la plaza lo premió.

M.Durán
Que Juan Bautista tuvo dos toros que no fueron peores que los que le tocaron en suerte a Tomás, cierto también. Pero las diferencias se aprecian tan fácilmente en esos casos...
