Punto y final (8 de junio)
Texto: Juan Miguel Sánchez Vigil / Fotos: Paloma Aguilar
(Ver la galería de fotografías en la categoría Tauromaquia de los días 28 de mayo 2 de junio).

Vigil
Parecía no llegar nunca, pero llegó. Esta tarde fue el final de la Feria más larga del mundo. Más de un mes de toros con la plaza llena a diario.

Esta fiesta, que no es solo patrimonio de España, como sabemos, reúne a lo aficionados en una comunión que por sí misma explica o responde a muchos de los argumentos que los antitaurinos defienden.

El espectáculo fue pobre porque no hubo toros. Para qué andarnos con rodeos. “Deslucido encierro”, dirán las crónicas para maquillar la invalidez del ganado. Cómo sería el primero que le gritaron a Uceda desde el 7: ¡Acaba con esa birria de una vez! Y acabó con un estocadón por el que se ganó la ovación del respetable.

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El segundo fue protestado de salida y se fue a los corrales. Corrió el turno y Abellán se encontró con más de lo mismo… así que él también hizo más de lo mismo.

Tejela lo intentó con el tercero en el tendido del 5, pero sin fortuna porque se le caía el animal y quedaba ridícula la escena. Por entonces la merienda iba y venía, no de jamón ibérico como el que se ha llevado al Parlamento de Bruselas, pero sí de venado en aceite (creánselo que es cierto).

Y salió el cuarto. Sabiendo como estaba el tema, Diego Ochoa le pegó en varas y el animal se fue al suelo. Si tenía algo de fuerza se la quitaron, así que abrevió Uceda y se lo agradecimos. Nada tan pesado como el torero intentando sacar pases a un toro parado, sin fuerza o inválido.

Y en el quinto pasamos de una corrida de toros a una capea. El astado campaba a sus anchas de acá para allá sin que nadie lo parara. Claro que fue mejor que no lo pararan. El aire hizo después de las suyas y no hubo forma de sacarle jugo al tema.

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Un detalle: cuando el público censuró la actuación de los picadores (lo mismo que aplaude cuando lo hacen bien), lejos de reflexionar los del castoreño de Abellán, se lo tomaron a chufla en un gran ejemplo de profesionalidad (ojo con esto que la tauromaquia es seria y también deberíaamos tomar nota de estos comportamientos, aunque supongo que ya se sabe).

Y en el sexto, el público pidió a gritos al presidente que lo devolviera… y aunque tardó en hacerlo fue cambiado por otro de Pereda, de nombre Culoncito, al que Tejela le sacó todo lo que tenía. Se pidió la oreja y no le fue concedida (si hubo mayoría o no ya es lo de menos, pero el final pudo ser otro y no lo fue).

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Salió a saludar al tercio y no dio la vuelta al ruedo, porque entre el saludo y la oreja en Madrid hay tal abismo que no hay nadie que lo entienda.

Y es que en el sexto la gente huyó, quizá por el cansancio de tantos días de Feria, tal vez por el miedo a los atascos de vuelta, o porque les dio la gana, que al fin y al cabo el personal es el que paga.

Punto y final. El 15 vuelve José Tomás y hasta en la Feria del Libro se hablaba hoy del héroe (Carlos Abella lo hizo durnte la firma de ejemplares de su libro en la caseta de la Librería de Cristóbal, quien más hizo por los libros de toros cuando dirigía la sección taurina en la Casa del Libro, y por supuesto ahora en su negocio).

A José Tomás le esperamos con ilusión e impaciencia. Para el torero este arrullo en noche de junio:
Si el alma lo tienes de la piel
que cubre tu cuerpo de Quijote
eres sin duda un semidiós:
mitad tigre de bengala, mitad hombre.

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