Ni tu ni yo... sino todo lo contrario (6 de junio)
Texto: Juan Miguel Sánchez Vigil / Fotos: Paloma Aguilar
(Ver galería de fotografías de la Feria en la categoría Tauromaquia del día 28 de mayo y 2 de junio)

Vigil
Es verdad, es cierto que tuvo el mejor toro; es también un hecho que pidieron la vuelta al ruedo para el astado.

Pero en la historia del torero la mayor parte de las grandes faenas se deben a los toros buenos (ojo, que digo la mayor parte).

Vigil
Ni para El Cid ni para Talavante. Habíamos apostado en la comida por el uno y por el otro, e incluso por los dos, pero se lo llevó Perera con todas las de la ley.

Decía Luis el de Pantoja: ¡Una de las mejores faenas en los últimos años! Y le contestaba Guillermo: ¡Con toros como estos doy pases hasta yo!

Y lo curioso es que no lo decía por buenos sino porque tenían trote cochinero.

Vigil
Así se comportó el sexto de Talavante, con trote cochinero y sin nada dentro que sacar a la luz. Y se quedó sin Puerta Grande a pesar de que intentaba sacarle pases.

Era imposible. Y entonces me decía Guillermo: ¿Depende o no depende del toro? Y yo le contestaba: ¡Has descubierto el petroleo!

Vigil
Y a un tercero le dio por decir que imitaba a no se quién y a no se cuántos, y tan mal nos sentó a los de la cámara que tuvimos qeu pararle los pies. Aún así se tiró toda la faena al tercero diciendo: ¡Lo ves... como lo hizo el otro ayer!

Así que como el público estaba un tanto alterado nos dedicamos a lo nuestro.Y vimos al Cid descentrado y a Talavante rebosante de alegría en la vuelta al ruedo, con ese gallo que le lanzó el amigo de Pedro Jiménez con todo el cariño.

Vigil
La distancia entre uno y otro ayer fue mucha, y la distancia entre los dos y Perera también. Porque a pesar de que tuviera toro, hubo momentos, sobre todo cuando ya se rajaba, que le sacó un par de tandas fantásticas. Y luego ese final agónico con detalles tan toreros.

Vigil
Resumiendo: Ni tu ni yo... sino todo lo contrario. El triunfador de San Isidro se quedó con las ganas y Alejandro también. Bajo el arco de la Puerta Grande Perera levantó la mano como queriendo tocar el cielo. Por fin sonrió, y es que en el patio de cuadrillas quedó grabado el rostro serio de este torero que ya está en la lista de los mejores de Las Ventas.

¡Ah, se me olvidaba! Y desde el 7 se escuchó en todas las faenas (también en las de Talavante y Perera): ¡Qué no! Y yo, estando de acuerdo en muchas ocasiones, me decía: Si no es así... ¿Cómo será?

Dos extremeños y un sevillano
Texto: Manuel Durán / Fotos: Paloma Aguilar

M. Durán
Todo el mundo dice que no era fácil venir a Las Ventas hoy, después de lo que sucedió ayer y que ha quedado como hito para la historia del toreo. Yo creo que era precisamente lo contrario. Era facilísimo venir a Las Ventas a torear, porque ayer parece que se cambió la racha que hemos tenido en San Isidro.

La tarde, la cuarta de esta feria del aniversario como las demás, lleno hasta la bandera, con personal de seguridad en todos los vomitorios en días precedentes y los tres diestros dispuestos a decir que ellos también saben y quieren ser triunfadores en la primera plaza del mundo.

Para lograrlo, la corrida de Núñez del Cuvillo, ligeramente por debajo del comportamiento que tuvieron los otros seis toros del pasado día cuatro. Tercero y quinto fueron los que mejor respondieron, y los toreros lo aprovecharon.

La faena de Miguel Ángel Perera a su segundo fue completa. Toreo de capa, con lances y quite por chicuelinas, ceñidas y estéticas y después faena completa, con series eternas, toreo largo y adorno final por bernadinas especialmente atractivo por arriesgado. Y la plaza respondió como si de José Tomás se tratara.

M. Durán
Lo cual quiere decir que la plaza de Madrid podría tener varios ídolos y así se comporta. No le duelen prendas reconocer y aclamar al toreo que lo hace con verdad, valor, fe y estética. Y esta plaza cuando grita ¡ole! o ¡bien! no tiene parangón con ninguna otra. No importó además que el toro "Berlanguillo" tardara en doblar después de una estocada algo desprendida, pero que había sido ejecutada volcándose sobre el morrillo, porque hubo torería y estética en ese acompañamiento al toro en su muerte, con el torero sentado en el estribo.

La plaza de Madrid esperó y premió una maciza y redonda faena. Como si la Puerta de Palmas fuera quien acogiera el triunfo de uno de sus hijos, Miguel Ángel Perera salió por la de la capital aclamado como solo Madrid sabe hacerlo con los toreros que demuestran la difícil sencillez de la tauromaquia.
Antes, Manuel Jesús El Cid, esta vez no, no tuvo suerte con su lote. Y eso que en el cuarto estuvo a punto otra vez de obtener trofeo, pero su tizona volvió a fallar en Madrid. Siempre mejor con la derecha que al natural, realizó dos faenas que no terminaron de conectar con el público por la poca transmisión del toro.

Durán
Con las dos orejas cortadas de Perera y una en el tercero de Alejandro Talavante, se podía soñar con que fueran dos toreros pacenses quienes salieran por la puerta grande. Un refrendo al gran espectáculo de la Tauromaquia presentado en Bruselas en el día de ayer y completado por José Tomás en Madrid. Pero no pudo ser.

Mi opinión es que el toro quizás se dejó demasiado en el caballo y su falta de transmisión no permitió hacer el toreo de riesgo y vertical que hace este torero, para lo que hubiera necesitado mayor acometividad y fuerza en las embestidas de su enemigo. Se vio rápidamente, nada más empezar la faena al último toro que faltaba conexión y lógicamente aquello no llegaba al público.

Puso todo de su parte, toreando con lentitud, pero no impuesta al toro, si no impuesta por el animal, debido a su bajón de fuerzas. Antes, en el tercero, había dejado una faena con mucha carga estética a la que los tendidos respondieron con emoción y esperanza. Talavante no defraudó y con los cambios de mano, sus naturales y las manoletinas finales consiguió una faena completa para cortar un trofeo.