Lo anecdótico es la oreja... (30 de mayo)
Texto: Manuel Durán / Fotos: Paloma Aguilar-Vigil
(Ver galería de fotografías de la Feria en la categoría Tauromaquia del día 28 de mayo)
Se acercaba el comienzo de la penúltima de esta feria sin contar la de rejones del domingo y parecía que todo iba a ser igual que la mayoría, la gran mayoría de todo el serial. La lluvia por delante, amenazando, el ambiente en los aledaños de la plaza no parecía que fuera a reventar como se debía en una corrida del encaste albaserrada y la expectativa de ver a un maestro, José Pedro Prados El Fundi, consagrado en este tipo de corridas; a Diego Urdiales, uno de los pocos que habían cortado ya una carísima oreja de las de este San Isidro, y a Alejandro Talavante, a quien se le había puesto en el disparadero después de su actuación el día del Santo.

Venía de volver a ser el de las puertas grandes del año pasado, ahora con faenas en Granada, Olivenza y ayer mismo en Córdoba, con o sin trofeos. Y volvió a ser el de Madrid de su confirmación o mejor el de su presentación como novillero. Los ayudados por bajo finales, media docena, fueron espléndidos, sentidos y con pellizco. Antes habíamos visto el inicio de faena al tercero, en los medios, con la izquierda, pero los toros, como los de toda la corrida apenas dejaron opción a los toreros.

El sexto es el que salvó algo este desigual encierro de Adolfo Martín, algo así como el "pariente pobre" de Victorino, aunque el hierro de la V originario sea suyo. Y lo salvó, porque el torero extremeño volvió a los medios. Allí lo citó y allí realizó toda la faena hasta los adornos finales en terrenos del cuatro. La quietud, el toreo largo, como citó después de la primera serie en la que resultó volteado, y su toreo al natural no tenían nada que ver con todo lo visto hasta ahora en esta feria que finaliza.
Ni siquiera la tarde de la explosión de El Cid -a quien se espera hoy con el mismo encaste, en este caso el "pariente rico"- ya que su toreo con la izquierda fue de desgarro y fuerza, mientras que el de ayer tenía una dimensión, con estética y técnica distinta, sabiamente combinadas. Añadiendo además las dificultades de los toros de Adolfo, a quien el de Salteras conoce y Talavante apenas conocía.

Vigil
Se confirmaba lo que poco antes de entrar a la plaza, junto al monumento a Fleming, comentábamos con Víctor Gómez Pin, Robert Ryan, Julián García Candáu, Carmen Esteban y Olga Adeva: lo de estas corridas precedentes era significativo. Y lo fue desde su aparición en el túnel de cuadrillas y el brindis al público, como ofreciéndose a lo que vendría después. Lo de la espada anecdótico. Le hubiera hecho falta la estocada a su primero. Nosotros nos quedamos con ese pellizco final de los ayudados...
Y de El Fundi y Diego Urdiales no me olvido. Mucho mérito lo del torero riojano porque además de torear muy poco, venir sustituyendo a Valverde, herido por un Miura hace unos días, en una corrida de Adolfo Martín tiene mucho mérito. Con su segundo apenas pudo hacer nada, pero en el primero estuvo a punto de cortar oreja. Con un toro bastante reservón y parado arriesgó, pisó terrenos que solo quien está muy puesto hace con naturalidad, y sacó muletazos de mucho valor. Su estocada arriba y casi entera debieron ser de premio. No sé por qué no dio la vuelta al ruedo, igual que Talavante, después de las respectivas peticiones. Son las cosas de Madrid. Parece como si por un decreto no escrito se hubieran prohibido las vueltas al ruedo en Las Ventas.

La oreja de forma anecdótica la cortó El Fundi, por esas cosas de la plaza de Madrid, después de resultar enganchado al matar al cuarto, tras una faena de maestro, de maestro en todo el sentido de la palabra. Lo de anecdótico no es peyorativo contra el torero, si no por el despertar del público ante el revolcón, espectacular y gracias que no tuvo consecuencias, al entrar a matar a su segundo. Fue un toro complicado, no claro y el terminó sacándole algunos naturales finales.

Vigil
Sin duda experto en este encaste y en lo más duro de la ganadería de bravo, el torero de Fuenlabrada lo bordó. Y esa emoción final con el susto y el desgarro del traje terminaron de otorgar el único premio táctil de la tarde. A veces ello solo tiene importancia para la estadística. De ayer, y no como en la gran mayoría de esta feria, sí nos acordamos de muchas cosas...
Sin noticias de Dios… hasta el sexto
Texto: Juan Miguel Sánchez Vigil / Fotos: Paloma Aguilar-Durán
Había corrida en Aranjuez, la tradicional de San Fernando. Supongo que esto no influyó en que hubiera claros en Las Ventas sino el agua, la lluvia que cada día amenaza con inundar el coso y que hoy ha caído una hora antes volviendo a poner a prueba al equipo de la plaza.

En el túnel de cuadrillas se arma la de Dios cada tarde cuando a falta de un cuarto de hora comienzan a pasar las asistencias con carretillas de arena. Van y vienen en medio de los toreros, provocando un jaleo añadido al propio de la corrida. Hoy, incluso le han pedido a Diego Urdiales que se apartara: ¡Ojo que voy! –le gritaron al pasar.

Estuvimos sin noticias de Dios hasta el sexto de Adolfo Martín, porque los toros no servían, o si servían parecían no valer para los toreros, que por cierto no solo cumplieron sino que se entregaron. Díaz Yanes, director de la película Sin noticias de Dios, estuvo en el tendido 1 con Ariadna Gil, atento como siempre a lo que sucedía. Detrás de ellos Manolo Durán tomando notas y notas, y algo más allá Paloma Aguilar captando los detalles para este texto y para su excelente archivo (vean su página y disfruten con temas taurinos y otros, que no solo de toros vive el hombre: http://www.palomaaguilar.com/).

M.Durán
Y después de que El Fundi se la jugara al entrar a matar al quinto, salió al ruedo Murcianito y Talavante se aplicó en la tauromaquia (excepto con la espada, que le privó de la oreja a mi entender). Estuvo Alejandro en torero y el rostro le iba cambiando con sonrisas entre tanda y tanda. Por bajo, con la derecha y con la izquierda, todo a pedir de boca.
Lo habíamos comentado nada más verle llegar: ¡Viene distinto! –me dijo Pedro Jiménez. Y al preguntarle el porqué no me supo responder, pero las miradas de reojo a la plaza desde la boca del túnel decían mucho.

Lo bueno, lo mejor de la tarde, es que los tres toreros nos hicieron regresar a la Feria de San Isidro.
¡Huele a torero, señores!
Texto y Fotos: Paloma Aguilar

La tarde lloraba. En la cabeza solo una cosa, una ilusión: ¿Será hoy mi tarde? Este San Isidro húmedo, pasado por agua, no quita las ganas ni la ilusión de abrir la puerta más importante, esa con la que todos sueñan y que en esta feria solo ha sido abierta una vez para el rejoneador Andy Cartagena.
Había mucha gente en el túnel, se palpaban los nervios, la incertidumbre antes de la salida de los negros de Adolfo Martín. Los toreros calientan en el túnel antes de empezar, y al comenzar el festejo, según avanzaba la tarde vimos la disposición de los tres matadores que formaban la terna: Fundi, Urdiales y Talavante.

Los tres han estado por encima de los toros. En los tendidos se comentaba el peligro del encierro, y entre toro y toro volaban los bocadillos. Recortaban mucho la embestida y era muy difícil andar delante de ellos.

La corrida se fue aclarando como la tarde. El Fundi tuvo coraje y ambición, pero le tocó el peor lote, con tan mala suerte que al entrar a matar al segundo resultó enganchado. Talavante se entregó y fue muy ovacionado por su gran faena al sexto en la cual también recibió un pequeño susto, pero de nuevo San Isidro estuvo al quite resultando simples volteretas sin ser heridos.

De Diego Urdiales hemos visto su temple, sacando agua del pozo donde parecía no haberla y transmitiendo su hacer al público creando de nuevo ese run run entre los espectadores: ¡Huele a torero señores!