La Oreja de Oro, sin oreja, para Miguel Ángel Perera (27 de mayo)
Texto: Manuel Durán / Fotos: Paloma Aguilar - M.Durán - Vigil
(Ver galería de fotografías de la Feria en la categoría Tauromaquia del día 28 de mayo)

M.Durán
Otra corrida que solo se salva por los detalles que quieres ver, no porque todo el espectáculo sea redondo. Hay muchos pequeños detalles, que si se analizan nos darían pie para poder comentar. Y uno de esos detalles en la de hoy es la nube de fotógrafos... ¿Sería para fotografiar al príncipe Felipe y a su esposa?.

La corrida de la Prensa, incluida como siempre, dentro del ciclo de San Isidro trae estas cosas, reporteros por doquier para crónicas no taurinas, que lógicamente y, como debe ser, no aparecen más que en el ruedo para plasmar instantáneas con los cables de la barrera cruzando la cara de sus altezas y no en el túnel de cuadrillas.

Menos mal...
Pero peor es lo que sucedió después, al terminar la corrida, con motivo de la entrega de la Oreja de Oro. Casi más personal de seguridad de la Casa Real que fotógrafos, que ya digo que éramos el triple de los que habitualmente estamos en Las Ventas. Nos vigilaban para poder entrar a la sala Antonio Bienvenida donde se celebró la entrega de este premio.

J.M.S.V.
Arrinconados, aplastados con vallas y por los propios guardaespaldas, hasta que nos permitieron la entrada. Así no. Allí se quedaron la pareja real y los toreros que aún no habían llegado. Ya sabíamos entonces que el premio centenario de la Oreja de Oro, aquella que se llevó Manuel Báez Litri en 1925, aunque hubiera un torero de Ronda que se llamaba Cayetano, era para Miguel Ángel Perera porque realmente se lo mereció en su primer toro, el tercero del encierro. Con oreja o sin oreja. Muñoz Infantes, el presidente de la corrida, dijo después que con un bajonazo él no da orejas.

J.M.S.V.
Ese criterio hay que mantenerlo siempre. Quizás él lo haga, pero otros presidentes no, y la discusión además es si la espada quedó tan baja o no. Faena de menos a más, con un toro que, aunque fuera el mejor de una corrida de Fuente Ymbro para olvidar, no fue nada del otro mundo. Ya son varios fracasos los de esta ganadería en Madrid. Embisten y son estupendos en cualquier plaza.., menos en Madrid ¿O los toros los eligió la Asociación de la Prensa?

Del primer espada, Miguel Abellán, apenas nos acordamos. Sabemos que da la cara, pero hoy los toros eran muy complicados y poco podía hacerse y poco o nada hizo. Julián López El Juli, de quien si recordamos que lo intentó, que incluso llegó a sacar alguna serie muy aceptable por la derecha a su segundo, antes había sido arrollado en un quite por chicuelinas, que terminó ejecutando por coraje y cajones, cambiando la a por la o.

Y volviendo de nuevo a Madrid y su plaza de toros. ¡Qué tendrá! que hasta El Juli deja de ejecutar sus personales volapiés y lleva ya más pinchazos en las dos corridas de este año, que en todas las que ha matado en Las Ventas.

Corrida de la Asociación de la Prensa, no incluida en el abono y a la que hay espectadores -entiendo que no aficionados- que llegan a su localidad en el cuarto toro. O bien les regalaron demasiado tarde la entrada, el tráfico estaba muy mal o esperaron a que los reventas bajaran su precio en la oferta al posible comprador.

De ello damos fe porque sucedió en diversos casos en el tendido 1, donde nos acogen feria tras feria, y donde compartimos desde su vomitorio las idas y venidas de sus acomodadores. A ellos agradecemos sinceramente su disposición por permitirnos hacer nuestro trabajo.

No es fácil ser amable, cuando hay que alojar y acomodar en cada tendido a casi dos mil personas en poco más de diez minutos que es lo que tarda en llenarse la plaza. Ah... y hoy, además, teníamos a Felipe de Borbón y Leticia Ortiz demasiado cerca, con sus guardaespaldas incluidos. Ningún problema... al contrario de otros años. ¿Será que nos vamos civilizando?
